Cuidado con la tecnofuria: más de la mitad de nuestros lectores rompió algo en un ataque de ira

Sociedad

*En una encuesta propuesta por minutouno.com, en la que se preguntaba si alguna vez el mal funcionamiento de un aparato había desatado la furia de los lectores hasta el límite de llegar a romperlo, un 57,1% dijo que sí.
*¿A qué se debe esta “tecnofuria”? Una psicóloga explica los mecanismos que te pueden llevar a terminar de romper algo que no anda como debería.

La computadora es vieja y anda demasiado lento, pero el usuario tiene que entregar un trabajo urgente. La máquina “se cuelga”, hay que reiniciarla y, en el peor de los casos, se pierde un documento valioso.

Esta situación puede desatar la furia del dueño que, en lugar de pensar en terminar el trabajo en un locutorio y después llamar a un técnico, patea la CPU o destruye el monitor con algún objeto contundente de los que tiene a mano.

Después las cosas siguen igual: tiene que terminar el trabajo en un locutorio y, posteriormente, llamar a un técnico que le cobrará mucho más caro debido a los daños que el mismo dueño ocasionó -o que directamente le dirá que tiene que comprar una máquina nueva-.

Claro que no todos reaccionan así, pero en una encuesta propuesta por minutouno.com, en la que se preguntaba si alguna vez el mal funcionamiento de un aparato había desatado la furia de los lectores hasta el límite de llegar a romperlo, un 57,1% -al momento de escribir esta nota- dijo que sí.

Para tratar de explicar por qué una persona es capaz de hacer esto, minutouno.com conversó con la psicoanalista Cristina Castillo, docente y supervisora del Centro Dos.

“Estas reacciones tienen que ver con la impulsividad y el control sobre la impulsividad y es lo que los psicoanalistas llamamos ‘desbordes pulsionales’ –explica Castillo-. El tema no es que el aparato que te supere por una cuestión generacional o porque no funciona, el punto es que no cualquiera lo rompe y eso tiene que ver con gente que no puede controlar sus impulsos”.

La psicoanalista compara estas reacciones violentas con distintas situaciones que se ven en la calle, cuando, por ejemplo, la gente es capaz de insultarse o llegar a golpearse por un incidente mínimo: “Esto muestra que hay individuos que no pueden ponerle un tope a la cuestión impulsiva, algo que le puede pasar a un adolescente pero que no es esperable en un adulto y muestra una detención en cierto punto adolescente de la estructuración psíquica”, dice Castillo.

Según la especialista, la cultura Light instalada en la que todo se puede se suma a esta característica de la estructuración psíquica y da como resultado una persona capaz de revolear un artefacto o agarrarse a trompadas en el colectivo.

A un adulto que no puede sofrenar sus impulsos le está pasando algo grave -aunque no lastime a nadie y se dedique a destruir electrodomésticos- y si esto sucede habitualmente, ya entramos en un rango patológico donde se aconseja la consulta con un especialista, porque la conducta violenta no debe naturalizarse y es peligroso que comience a pasar a mayores”, señala la psicoanalista.

Por eso, cuando sientas la tentación de revolear la computadora por el balcón, contá hasta 100, respirá hondo y pensá que para conductas adolescentes tal vez ya estés pasado de edad. Y si con esto no alcanza, más vale pedirle a alguien que te recomiende un buen psicólogo…

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