Cultura y glamour en el día en que la noche abrió sus museos

Sociedad


  • Cerca de 350 mil personas disfrutaron la Cuarta Edición del evento cultural en la Ciudad.
  • Palermo, Recoleta y San Telmo fueron los puntos cumbres de una noche que terminó con música y fiesta en Puerto Madero.

Familias enteras con niños pequeños, parejas, extranjeros, grupos de amigos adolescentes, jóvenes y adultos, nadie quiso perderse la Noche de los Museos que abrió las puertas para que los porteños puedan vivir una jornada única.

La experiencia de ser turistas en la propia ciudad despertó la curiosidad de los porteños, que recorrieron las calles de una punta a la otra para descubrir los museos desde la perspectiva de la oscuridad, con actividades especiales programadas especialmente para esta noche. Hubo peñas, clases de tango, shows de música para los amantes del tango, el folklore y la música electrónica, visitas guiadas acompañadas por vasos de champagne o vino que servían gratis.

Fueron 102 museos dispuestos en zonas. La Plaza de Mayo, San Telmo, Recoleta y Palermo fueron las de mayor éxito en una noche que reunió 350 mil personas.  El Gobierno de la Ciudad había dispuesto circuitos con colectivos gratuitos para poder llegar a una punta a la otra de la ciudad.

La idea comenzó en 1977 en Berlín y en 130 las ciudades de Europa se sigue realizando todos los años. Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad latinoamericana en copiar la idea.

En la Manzana de las Luces, en San Telmo, la fila de gente para entrar llegaba a tres cuadras. “Este año lo promocionaron mucho más que otros, y hay mucha más gente por lo que hay que esperar a veces más de una hora para entrar”, aseguraba Marcela de 38 años, que a pesar de la queja disfrutaba con sus amigas que dejaron a sus familias para vivir la gran noche de la cultura porteña.

En el patio del Cabildo había una representación de la revolución de Mayo y la multitud recorría el museo con una hermosa y extraña postal desde el primer piso del Museo Histórico Nacional: la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, vacías e iluminadas en medio de la noche.

En La Boca, ex campeones de básquet de 1950, como Ricardo González, se reunieron para charlar con las 400 personas que recorrieron el Museo del Básquet. En la Fragata Sarmiento, en Puerto Madero, una banda dispuesta en la azotea tocaba canciones de Diego Torres o Celia Cruz, mientras algunos se animaban a bailar.

El Malba, sin dudas fue el lugar más convocante, para ver la Exposición de Arte Latinoamericano del Siglo XX. Las colas de gente que mezclaba la impaciencia con el entusiasmo no dejaron de sucederse durante toda la noche.

El Planetario de Palermo también fue muy concurrido, pero muchos se sintieron defraudados porque el lugar estaba cerrado al público. Las filas que muchas hacían ignorando que no se podía ingresar terminaban con la posibilidad de mirar durante un minuto por el telescopio.

La fiesta terminó en Puerto Madero con la música de Kevin Johansen & The Nada y muchos  se quedaron hasta bien entrada la madrugada bailando al ritmo de los DJ Villa Diamante y Dany Nijensohn.

El recorrido histórico y cultural por los museos de la ciudad dejó con las ganas a muchos entusiastas que no llegaron a ingresar a todos los espacios abiertos y que prometieron volver otro día. La iniciativa también sirvió para dar a conocer reductos culturales que muchos desconocían y para volver a creer que Buenos Aires es una ciudad mucho más atractiva de lo que el apuro de la vida cotidiana permite descubrir.

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