Drogas en el Congreso: ¿Habrá sorpresas cuando hayan pasado las elecciones presidenciales?

Sociedad


  • Alejandro Saidán, el empleado del Congreso que fue apresado por vender droga en el Congreso podría hacer confesiones perjudiciales tanto para el oficialismo como para la oposición.
  • La agenda que le incautó la "Justicia" es una bomba que, de llegar a detonar, lo hará sin duda después de las elecciones.

Como todo lo que ocurre en la Argentina de estos días, las principales revelaciones que podrían derivar de la detención de un narcotraficante en la Cámara de Diputados de la Nación tendrán lugar después de la jornada electoral del próximo 28 de octubre.

Como se sabe, un empleado de planta permanente de la Cámara Baja (Alejandro Saidán, categoría 5, asignado a la división Comisiones) fue apresado días atrás por el juez federal Ariel Lijo y en su escritorio se encontraron varias “tizas” de cocaína listas para su venta. Dos canales de televisión se disputaban las filmaciones con cámara oculta en las cuales Saidán comercializaba la droga con clientes virtuales.

Aunque el Congreso está prácticamente vacío porque los legisladores están inmersos en la campaña electoral, la noticia del narcotraficante filmado en plena venta no sorprendió a nadie pues en los pasillos parlamentarios todos sabían lo que ocurría.


Alejandro Saidán, un empleado de la Cámara Baja, fue apresado después de que una cámara oculta demostrara que vendía drogas a clientes virtuales.    


Es más, se dice que otro vendedor de estupefacientes desplazado por Saidán habría sido quien lo denunció a los dos canales de noticias (a falta de uno, dos… para estar bien seguro de que el narco caería en la trampa), y que el resultado del procedimiento periodístico-judicial sería un ajuste de cuentas entre “dealers” que operan en el Palacio de las Leyes.


 


Esta versión concuerda con las modalidades utilizadas por el narcotráfico local para dirimir sus cuestiones: o se asesinan entre sí o se denuncian uno al otro. Salvo en los casos de los narcosenderistas (de cuyos ajustes de cuentas minutouno.com ofreció profusa información), la estadística local muestra que en los restantes casos los grupos se delatan unos a otros a fin de limpiar el camino de competidores. Tal como ocurrió en el Congreso.

La pregunta que hoy todos se hacen dentro y fuera de la Cámara de Diputados se refiere a las confesiones que podría hacer Alejandro Saidán frente al juez Lijo respecto a quiénes le suministraban la droga para vender en Diputados y especialmente si había algún paraguas de impunidad que lo protegiera hasta el momento de caer bajo las redes de las cámaras ocultas.


Se dice que otro vendedor de estupefacientes desplazado por Saidán habría sido quien lo denunció a los dos canales de noticias.    


Se sabe: nadie actúa con total impunidad en un edificio tan expuesto como el Congreso, sin saberse resguardado por “un superior”. ¿Lo confesará Saidán en el juzgado?

“Cualquier derivación de esta causa se va a conocer después de las elecciones”,  le dijo un legislador opositor a este portal ante la consulta obligada.

Y en este asunto no se puede decir que sólo el oficialismo hizo la vista gorda frente a semejante delito (es que las dos Cámaras parlamentarias están bajo la órbita de legisladores kirchneristas). Los legisladores de la oposición, y sus respectivos empleados y asesores, no pueden aducir ignorancia acerca de lo que ocurría en la Cámara de Diputados con el tráfico de drogas, ya que ellos transitan sus pasillos y sus despachos, a la vez que conocen sus secretos de la misma forma que el oficialismo.

De ahí que no resultara extraño que ningún contendiente electoral haya querido sacar provecho de este escándalo… quizás –como se dice en voz baja en el Congreso- por temor a que se abra la agenda que el juez Lijo secuestró a Saidán y aparezcan anotaciones que no distingan entre oficialismo y oposición, y que puedan comprometer a todos por igual.


La Justicia le secuestró una agenda que podría comprometer a funcionarios, empleados o legisladores tanto del oficialismo como de la oposición.    


El tema del que nadie se atreve a hablar en estos momentos se relaciona con la posibilidad de que la justicia puede comprometer a funcionarios, empleados o legisladores que hayan sido clientes ocasionales del narco en el Congreso.

Fuera del ámbito oficial, los jueces ya dejaron de penalizar a potenciales compradores de estupefacientes. Por uno u otro motivo, a las autoridades no les interesa atrapar a consumidores que adquieren narcóticos para uso personal sin fines de venta. ¿Ocurre lo mismo cuando el lugar de la compra-venta es un espacio del Estado, como el Palacio Legislativo?

Como no hay antecedentes en esta materia, será bueno observar el comportamiento del juez Lijo respecto a lo que encuentre en la agenda apresada del narcotraficante o en el tenor mismo de lo que éste declare.

Si alguna vez estalló una denuncia sobre drogas en el Congreso, fue hace 12 años atrás. En agosto de 1995 el entonces titular de la Secretaría de Lucha contra la Drogadicción, Alberto Lestelle, dijo en una conferencia en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos: “...hay legisladores que antes de ir a las sesiones pasan por el baño a darse un nariguetazo de cocaína y luego explotan como bomba con un discurso magnífico”.


Cuando Alberto Lestelle dijo que lagunos legisladores se daban "nariguetazos" de cocaína antes de entrar a la sesión, su carrera política terminó y varios de sus familiares murieron.    


Los legisladores de todas las tendencias (incluido el Frepaso de Chacho Alvarez) hicieron causa común hasta con el Presidente Carlos Menem para echar a Lestelle del pretendido organismo de lucha antinarcóticos. Los dichos de Lestelle fueron muy difíciles de digerir por la crudeza de las palabras pronunciadas, aunque siempre sostuvo en lo privado tener evidencias de quienes serían los presuntos legisladores que se “narigueteaban” antes de las sesiones.

La generalización le jugó en contra y ahí no solo terminó su carrera política, sino que, con el tiempo, varios familiares directos fallecieron por  las consecuencias que sobrellevó el entonces funcionario menemista.

Después de las elecciones se verá si la Justicia Federal indaga a fondo las ramificaciones del escándalo de narcotráfico en el Congreso, o si queda –como tantas otras cosas en la Argentina- en un estado de “freezzer” permanente.

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