El efecto Adorni: cuánto sale alquilar un jet privado
Tras la polémica por los vuelos del vocero presidencial, crece la curiosidad por los costos de viajar en avión privado en Argentina.
La polémica en torno al vocero presidencial Manuel Adorni reavivó el debate sobre el uso de aviones privados y despertó una pregunta que muchos se hacen: cuánto cuesta realmente alquilar un jet en Argentina.
Lo cierto es que volar en una aeronave privada está lejos de ser exclusivo de multimillonarios, aunque sigue siendo un servicio de lujo. Según empresas de aviación ejecutiva, los precios pueden arrancar desde unos 3.000 a 3.500 dólares por hora de vuelo en el caso de aeronaves pequeñas tipo turboprop, con capacidad para entre cuatro y seis pasajeros.
En el siguiente escalón aparecen los llamados “light jets” o jets livianos, que suelen transportar entre seis y ocho personas y tienen un costo aproximado de 5.500 a 7.000 dólares por hora. Este tipo de aviones es uno de los más utilizados para vuelos regionales o trayectos relativamente cortos.
A medida que aumenta el tamaño de la aeronave y su autonomía, el precio también sube. Los jets medianos pueden costar entre 6.500 y 8.500 dólares por hora, mientras que los aviones de mayor porte, diseñados para vuelos de larga distancia o con más comodidades, pueden superar los 10.000 o incluso 14.000 dólares por hora de vuelo.
En la práctica, el costo total depende de varios factores: la distancia del trayecto, el tipo de avión, las tasas aeroportuarias, la tripulación y si la aeronave debe posicionarse previamente para recoger a los pasajeros. Por ejemplo, un vuelo privado desde Buenos Aires a Santiago de Chile puede costar alrededor de 13.800 dólares, mientras que un trayecto entre Buenos Aires y San Pablo ronda los 15.000 dólares en aeronaves pequeñas.
En muchos casos, quienes utilizan este tipo de servicio dividen el costo entre varios pasajeros, lo que puede reducir considerablemente el gasto individual. Un vuelo de unos 14.000 dólares compartido por siete personas, por ejemplo, puede terminar costando cerca de 2.000 dólares por pasajero.
Mientras el debate político continúa, el llamado “efecto Adorni” puso nuevamente en el centro de la escena un servicio que combina exclusividad, rapidez y privacidad, pero cuyo precio todavía lo mantiene lejos del alcance de la mayoría.
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