El escándalo judicial detrás de la liberación del asesino de la Masacre de Flores
Matías Bagnato revela detalles detrás del entramado que dejó entrar al país a Fructuoso Álvarez González y qué sucedió tras su segunda detención.
Fructuoso Álvarez González, el asesino de la Masacre de Flores

Conocido como la "masacre de Flores”, el quíntuple homicidio perpetrado Fructuoso Álvarez González por es uno de los casos policiales más horrorosos del país, no solo por lo que ocurrió aquella madrugada sino por los escándalos judiciales que le siguieron durante casi tres décadas.
La madrugada del 17 de febrero de 1994, Álvarez González prendió fuego la casa de la familia Bagnato ubicada en el barrio porteño de de Flores. Matías Bagnato pudo escapar, pero sus padres José (42) y Alicia (40), sus dos hermanos, Fernando (14) y Alejandro (9), y Nicolás Borda (11) murieron en el incendio.
Fructuoso fue detenido pocos días después del crimen y en noviembre de 1995 fue condenado a perpetua. Para Matías se había hecho justicia: “No existía la posibilidad de que un tipo que había hecho esa locura pudiera salir de la cárcel. Cuando terminó el juicio, pensé que mi familia iba a poder descansar en paz. Jamás me imaginé todo lo que iba a pasar después”, recuerda el único sobreviviente en una entrevista con minutouno.com.
En 2004, Álvarez González, que era ciudadano español, se benefició de un acuerdo que existía entre Argentina y España, y fue extraditado para terminar de cumplir la pena en su país natal.
“Nadie nos avisó que él había pedido terminar la condena en España. Para nosotros siempre había estado preso en Argentina”, manifiesta Bagnato. Sucede que, en aquel entonces, con la causa ya en instancia de ejecución penal, la Justicia argentina consideraba que la parte querellante no tenía por qué participar de esa etapa, entonces, los jueces no estaban obligados a notificar a la víctima sobre cualquier beneficio o cambio que se le otorgara al condenado.
Apenas cuatro años después, en 2008, la justicia española consideró que Fructuoso había cumplido la totalidad de la pena y le otorgó la libertad plena. A partir de entonces comenzó una sucesión de errores y escándalos judiciales.
Para Matías Bagnato, los motivos fueron contundentes. “Fructuoso tenía mucha plata. Estoy convencido al día de hoy que acá hubo mucha plata de por medio, porque vamos a partir de la base de que no le bastaba solamente con ser español. Él no cumplía con los requisitos del tratado: tenía que demostrar tener arraigo en España, cosa que no tenía porque todo su grupo familiar estaba acá. Eso se obvió”, enumera.
Y agrega: “Otro punto es que la condena tenía que ser exactamente igual al lugar de origen. En España, en ese momento, no existía la figura de perpetua, entonces le convierten la pena a la legislación española. En el tratado decía bien claro que no se podía hacer. Y sin embargo se hizo, se violó. Ahí falla el Estado argentino y el español”.
A esto se le suma un dato bochornoso: “Una de las cosas que más me horrorizó fue ver que en el expediente habían puesto mal la fecha del crimen, decía que ocurrió en 1990. Cuando pedí respuestas me dijeron que fue ‘un error de tipeo’”.
Esa equivocación tuvo una consecuencia garrafal. En aquellos años, en Argentina estaba vigente el famoso "2x1" por el cual cada día que el acusado pasaba en prisión preventiva hasta que la condena quedara firme se contaba como un día o dos de prisión efectiva. El “error de tipeo” permitió que a Fructuoso le bajaran varios años de la condena. A esto se le sumaron otros beneficios que otorgaba la legislación española y el asesino quedó en libertad.
La vuelta de Fructuoso Álvarez González a Argentina
El asesino decidió volver a Argentina. Lo hizo en avión, llegó al aeropuerto de Ezeiza y mostró sus documentos en Migraciones. Cuando verificaron los datos, las autoridades detectaron que tenía una condena a prisión perpetua y que, en 2008, no podía estar gozando siquiera de una libertad condicional.
Ante esa situación, en Migraciones lo demoraron y solicitaron instrucciones a la Justicia para determinar si podía ingresar al país. Sin embargo, el juez Axel López nunca respondió el oficio. Como el organismo migratorio no tenía facultades para detener al asesino y no recibió la orden judicial que impidiera su ingreso, tuvo que permitirle la entrada. De esa manera, Fructuoso Álvarez González quedó libre en Argentina.
En 2010, una madrugada en el mismo horario del incendio, Fructuoso llamó por teléfono a Matías Bagnato y le dijo que lo iba a quemar a él y a su abuela, Norma Calzaretta, tal como había hecho con los demás integrantes de la familia.
La respuesta del juez Axel López
Matías acudió al juzgado, preguntó dónde estaba cumpliendo la pena el asesino y le pidió al juez de ejecución penal Axel López que le dejara ver el expediente. Había cosas que no le cerraban. Del otro lado obtuvo una negativa cordial pero rotunda, sumada a evasivas para hacerse cargo de la causa aludiendo que la Justicia argentina “no tenía jurisprudencia” porque a Fructuoso le habían dado la libertad en España.
“La primera vez que me acerqué al juzgado de Axel López a preguntar dónde estaba cumpliendo la pena Fructuoso, me dijeron que no podían darme información. Cuando la amenaza se hizo pública, la respuesta fue que tenían entendido que estaba acá”, recuerda Bagnato.
Fue por recomendación del propio magistrado que Bagnato se acercó a un centro de atención a la víctima del Ministerio Público Fiscal, quienes finalmente le dieron una copia del expediente. “Me pasé toda una noche leyéndolo y fue cuando descubrí todo: lo de la fecha del crimen y lo del oficio de Migraciones”, revela.
Bagnato fue directo a reunirse con el juez y le hizo saber que había leído el expediente: “Ahí es cuando libra la orden de captura. Él cambia de opinión cuando yo le muestro todo”, asegura.
“Me dio mucho asco ver cómo cambió el trato de la Justicia hacia mi cuando me acerqué después de hacerlo público. Qué terrible vivir en un país donde dependés de una cámara de televisión o un programa de radio para que un juez te escuche”, reflexiona Bagnato.
Al ser consultado sobre si Axel López le había dado algún tipo de explicación sobre lo sucedido, Matías responde: “La respuesta de él siempre fue la misma. ‘Matías, mirá cómo estoy trabajando. Estoy tapado de causas’, me dijo mientras me mostraba los expedientes y lanzó ‘no te voy a mentir, me lo morfé’”.
“Lo mismo le dijo a los padres de Soledad Bargna, que él 'se había morfado' el informe del penal que no aconsejaba otorgar salidas transitorias Marcelo Pablo Díaz, el asesino. Siempre la respuesta de él es que se lo morfaba, que no lo había leído. Una cosa de locos. Bueno, desgraciadamente Axel López sigue siendo juez”, expresa Matías.
Axel López fue sometido a un jury de enjuiciamiento acusado de liberar a Ernesto Cabeza, condenado a 24 años de prisión por cuatro violaciones y que dos semanas después de salir de la cárcel intentó abusar y mató a Tatiana Kolodziey, de 33 años, en Chaco. Sin embargo, en 2015, el juez fue absuelto debido a que el pedido para que sea removido no había alcanzado los votos necesarios.
La etapa tras la segunda captura de Fructuoso Álvarez González
La recaptura de Álvarez González fue ordenada en diciembre de 2011 tras descubrirse las irregularidades en su liberación. El asesino fue detenido recién el 4 de diciembre.
Bagnato y su abuela pensaron que esta vez sí se terminaba la lucha por Justicia, pero no sucedió. Desde entonces y cada seis meses, tuvieron que batallar para que el asesino no quedara otra vez en libertad.
La causa pasó a estar a cargo del Juzgado Nacional de Ejecución Penal N°1. En los últimos años intervinieron en los pedidos de excarcelación y fijación de pena el juez José Pérez Arias y posteriormente María Jimena Monsalve.
“Pérez Arias fue un juez impecable. Todavía no estaba la ley de víctimas y sin embargo él me iba notificando todo. Siempre me decía, ‘yo sé que vos no sos parte, pero a mí no hay nada que me impida que yo te pueda mantener informado. Es un poco de sentido común’, remarca Bagnato.
La lucha duró años. Cada seis meses Matías y su abuela tenían que pasar por una audiencia, esperar la resolución de Fiscalía y luego la del juez. Los abogados del asesino apelaban y la decisión quedaba en manos de Casación. Cuando quedaba firme, automáticamente entraba otro pedido.
“El último fue cumplir la pena con arresto domiciliario por un problema de salud, y ahí todos pensamos que iba a salir”, recuerda Baganto, que para ese entonces estaba casi resignado. A las pocas semanas, el 30 de abril de 2023, Fructuoso Álvarez González murió en el hospital del penal de Ezeiza, por un shock séptico tras una infección. Tenía 63 años.
La lucha por la Ley de Víctimas
La experiencia llevó a Matías Bagnato a involucrarse en la lucha por los derechos de las víctimas. “A todos nos unía lo mismo: el mendigar justicia y tener que hablar con los medios para que nos escuchen”, recordó. Así comenzó a contactar a Jimena Aduriz, la madre de Ángeles Rawson, familiares de la tragedia de Once, integrantes de Madres del Dolor y sobrevivientes de Cromañón, para impulsar la Ley de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delitos.
Hoy, la existencia de esa ley lo llena de orgullo, aunque reconoce que todavía queda mucho por mejorar. “Es un mimo al alma y darle un poco de sentido a todo lo que nos tocó vivir”, sostiene.
En ese sentido, la mirada de Bagnato sigue siendo crítica. Al ser consultado si hoy creía en la Justicia argentina fue contundente: “No, para nada. Siento que no es justa hasta que no tengan verdaderamente el ojo puesto en la víctima y sus familiares”.
También cuestiona el argumento de que las víctimas nunca quedan conformes con las condenas porque hablan desde el dolor o la venganza. Para él, el reclamo pasa por otro lado: “Tiene que existir una pena acorde a lo que hicieron. No puede ser gratis matar”. En ese sentido, recuerda que, cuando condenaron al asesino de su familia a 25 años de prisión, hizo una cuenta matemática que todavía lo indigna: “Le dieron cinco años por cada vida que mató”.
“No hay ninguna pena que te devuelva a tu ser querido cuando te lo matan”, reconoce pero insiste en que “tiene que haber una consecuencia” para los responsables y respuestas a las víctimas y sus familiares.
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