Las cínicas frases de Fructuoso Álvarez González mientras perpetraba la Masacre de Flores: "Están muertos"

Sociedad

Fructuoso Álvarez González, asesino de la Masacre de Flores, acosaba a sus víctimas por teléfono. Las escalofriantes amenazas que recibía Matías Bagnato.

La madrugada del 17 de febrero de 1994, el asesino desató el peor horror en la vivienda de los Bagnato. Durante el ataque y en los días previos a la trágica Masacre de Flores, el criminal se encargó de atormentar a la familia con llamadas telefónicas cargadas de cinismo, crueldad y amenazas de muerte.

Las llamadas previas a la Masacre de Flores

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Según reconstruyó la Justicia, el responsable del quíntuple homicidio mantenía un conflicto comercial con José Bagnato por una supuesta deuda de 180.000 dólares. Esta obsesión derivó en un hostigamiento constante y premeditado. Fructuoso Álvarez González llamaba repetidamente a la casa de sus víctimas, distorsionando su voz para anunciar la desgracia inminente.

  • "Se van a morir, se van a quemar, los voy a prender fuego", era una de las frases que el asesino repetía a través del auricular, generando un clima de terror en la familia.
  • "Uhhh se quemaron todos. Están todos muertos", llegó a anticipar a modo de burla macabra antes de concretar el ataque.
Fructuoso Álvarez González

Fructuoso Álvarez González

El cinismo del asesino tras el incendio

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El fuego provocado con combustible causó la muerte por asfixia y quemaduras de cinco personas: José Bagnato, su esposa Alicia Plaza, los hijos de ambos Fernando y Alejandro, y Nicolás Borda, un amigo de los niños que se había quedado a dormir. El único sobreviviente fue Matías Bagnato, quien logró escapar saltando por una ventana.

Lo que más impactó a los investigadores fue el nivel de perversión del criminal. Mientras los bomberos trabajaban en la escena y los cuerpos aún estaban siendo retirados de los escombros de la casa, el teléfono volvió a sonar.

  • "¿Viste que cumplí?", pronunció el atacante, confirmando su autoría para dejar en claro que el incendio no había sido un accidente.
  • Años después de la tragedia, cuando logró ser liberado temporalmente por un fallo judicial en España, las comunicaciones intimidantes hacia el único sobreviviente continuaron de forma implacable: "Cuando salga, voy a terminar lo que empecé. Vos también vas a arder".

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