El patético destino de elegir siempre al candidato equivocado
*Cuestiones de la infancia, eróticas y afectivas están relacionadas con esta acción.
*Especialistas opinan por qué las mujeres optan por el hombre equivocado.
Tropezar dos veces –o más- con la misma piedra suele ser algo normal para algunas mujeres que eligen siempre al hombre equivocado. A veces, de manera conciente con la intención de cambiar aquellas “cositas” que lo hacen inadecuado para la relación y otras simplemente por inercia.
"Me enamoré de un adicto al trabajo. Le importaba más eso que yo y terminé divorciandome. Lo peor es que la mayoría de los novios que tuve antes también mostraban cierta euforia para con lo laboral. Pero por suerte ahora estoy muy bien con mi nueva pareja", confesó Verónica (35) en dialogo con minutouno.com.
Los especialistas consultados por minutouno.com coincidieron en que se trata de decisiones inconscientes. Pero mientras que para Susana Pérez, responsable del taller de autoayuda “Mujeres que aman demasiado”, tiene que ver con la reproducción de situaciones vividas en la infancia, el psicoanalista y presidente de Psicólogos y psiquiatras de Buenos Aires, Hugo Pisanelli, aclaró que este es sólo uno de los determinantes, por lo que no puede adjudicársele toda la responsabilidad.
Para Pérez el error no está en el hombre, sino en la misma mujer que hace elecciones que la perjudican debido a una baja autoestima y baja autovaloración derivadas de “problemas de la infancia, o de la procedencia de hogares disfuncionales en los que no fueron escuchadas y valoradas no pudiendo forjar su personalidad”.
Para la especialista, esto les genera un vacio que buscan “rellenar con lo que sea”. Una especie de necesidad de estar acompañadas para evitar encontrarse con ellas mismas y así reproducir el único modelo que conocen: el de su infancia.
“Estas mujeres son como adictas a relaciones tormentosas porque les sirven para distraerse de la tarea de reencontrase con ellas mismas y reconstruir su identidad. Porque caen en esto debido a que no saben que es lo que quieren o lo que les gusta”, explicó Pérez.
"Caigo de hombre en hombre sin poder concretar nada con nadie. Y en la mayoría de los casos termino descubriendo que tiene otra relación que aún no cerraron", confesó Mariana (31).
Pisanelli, aunque coincide con que “siempre la conformación familiar va a ir estructurando al chico que después se va a convertir en adulto y va a elegir, bien o mal, conforme a esa estructura que fue adquiriendo en el seno familiar, eso no es lo único que influye”. El psicólogo agregó que “también tiene que ver con cuestiones eróticas y afectivas que son rechazadas conscientemente entre otras cosas”.
“Uno elige de acuerdo a rasgos que son inconscientes. Existen mujeres que afirman que nunca saldrían con hombres casados porque no podrían mantener una relación estable. Sin embargo, inconscientemente son esos hombres los que le resultan interesantes y terminan muchas veces con estos”, contó Pisanelli.
Des-imantarse
"Pienso que son lo que yo necesito y después me doy cuenta que no. Sufro mucho pero al menos me doy cuenta. Es evidente que algo me lleva a elegirlos cuando sé que no son los indicados", contó Analía (22).
Ambos especialistas coincidieron en que la solución está en saber qué es lo que le pasa a la persona para que haga esas elecciones. Porque si bien no es una enfermedad, se sufre.
Lo cierto es que “hasta que no haga consciente lo que la lleva a malas elecciones no va a saber que hacer con eso”, sostuvo Pisanelli.
Pérez habla de una recuperación en términos de encuentro espiritual que consta de varias puntas. En principio, sostiene que se debe estar en grupos para escuchar a sus pares y salir de un posible aislamiento. Sin embargo, afirma que esto debe acompañarse con un trabajo individual.
Además, utiliza el trabajo corporal con el fin de llegar a “la niña interior”. Es decir, explicó la especialista, lograr que se desbloquee desde el movimiento la energía y la tensión que se va acumulando durante estas relaciones que destruyen el sistema emocional y hacen que la persona se enferme y somatice por todos lados. “A través del movimiento el cuerpo se empieza a soltar y deja el terreno propicio para realizar un trabajo de introspección”, explicó.
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