Empleados del Bauen resisten el desalojo y realizaron un festival

Sociedad


  • Los trabajadores del hotel céntrico resisten una orden de desalojo que quiere entregar el edificio a una nueva firma, que estaría vinculada con los antiguos dueños.
  • Realizaron un festival en Callao y Corrientes, que cerró con la actuación de León Gieco.
  • En declaraciones a minutouno.com los diferentes sectores plasman su postura sobre la discusión de fondo: ¿propiedad privada o derecho a  trabajar?

La historia del Bauen como hotel recuperado comenzó hace cuatro años, cuando 40 trabajadores decidieron volver al edificio y ponerlo en marcha para recobrar sus puestos y darle vida al lugar ubicado en el centro estratégico de la ciudad de Buenos Aires.

Atrás habían quedado dos años de desempleo, en los que el hotel estuvo parado, tras el abandono de los dueños que lo quebraron y huyeron.

Los trabajadores tuvieron el apoyo del Movimiento de Fábricas Recuperadas, que les dio consejos sobre autogestión, además contaron con el respaldo de otras fábricas que donaron materiales, de asambleas barriales y algunos partidos políticos y organizaciones sociales. Cuando los antiguos empleados volvieron al hotel, las habitaciones estaban en estado de abandono, por lo que la primera tarea fue reconstruir las piezas y las salas para ponerlo en movimiento. 

El hotel funciona como una cooperativa, como la gran mayoría de las más de 100 fábricas recuperadas por sus trabajadores desde la crisis de 2001. El presidente de la cooperativa, Marcelo Ruarte, aseguró en declaraciones a minutouno.com: “Tenemos una gestión transparente. El hotel da ganancias, tiene 200 habitaciones, discotecas, un bar. Tiene un potencial terrible, porque hoy el turismo es negocio, por eso vuelven ahora”.



Los trabajadores del Hotel Bauen están luchando por resistir una orden de desalojo, impuesta por la jueza comercial Paula Hualde. La justicia determinó que el hotel pertenece a la firma Mercoteles, que se la compró a los dueños originarios, la familia Iurcovich, que tendría vínculos con los nuevos propietarios. La familia está denunciada por una deuda de 14 millones además de impuestos que nunca se pagaron.  


 


Para resistir el desalojo, los trabajadores convocaron a un festival que se hizo frente al hotel, en Callao y Corrientes, con la presencia de la banda Árbol, Horacio Fontova, María Rosa Yorio y el esperado cierre de León Gieco. Entre las decenas de personas que fueron a apoyar el reclamo, estaban Luis Zamora, organizaciones políticas como el Partido Obrero y en especial estudiantes universitarios que se sienten representados por la pelea del Bauen. "Vinimos a defender la lucha de los trabajadores contra los intereses económicos de siempre. Creemos que tiene que haber justicia social en el país para que pueda crecer en serio", afirma Mariana, que estudia Artes y fue acompañada por su amiga Tatiana y el inseparable mate.

La pelea de fondo: ¿propiedad privada o derecho a trabajar? 

Los trabajadores aseguran que la política y la justicia no los dejan trabajar y consideran que esta nueva orden de desalojo es un adelanto de lo que sucederá con la llegada al Gobierno porteño de Mauricio Macri. 

“El fallo de la justicia, obedece a la política que viene, es lo que quiere hacer el macrismo. Los trabajadores de las empresas recuperadas le facilitarían el camino a Mauricio Macri. Hay que cambiar la ley de quiebra, que es una ley orquestada por los militares, que afirma que el empresario puede cerrar a la fábrica porque dice que no da ganancias. No queremos la marginalidad de la exclusión”, sostiene Ruarte. 

Ante las denuncias contra la política del macrismo, un electo legislador del PRO, Cristian Ritondo, consideró en declaraciones a minutouno.com que “hay que respetar lo que la justicia dictamina”. 

Ritondo consideró que “es necesario estudiar caso por caso” y agregó: “Hay que respetar la propiedad privada. Si el lugar está abandonado, recuperan una movilidad económica. Pero si una empresa quebró no corresponde, es tomada”. 

De esta forma la necesidad de mantener y respetar la propiedad privada se enfrenta con el derecho de los trabajadores de mantener su trabajo. Ante la pregunta ¿cuál de las dos es más importante? Ritondo respondió:  

“No pueden contradecirse uno con otro, lo más importante es el derecho a la vida. Se puede discutir. Las dos cosas importan, parece egoísta decir que importa más la propiedad privada. Pero no se puede tomar lo ajeno para trabajar. Hay perjudicados, que son terceros, que también tienen  derecho a  trabajar. Si la empresa no puede pagar a los proveedores esos proveedores también tiene empleados a los que hay que pagarles y sus derechos también importan. Hay que tener en cuenta el derecho superior que es la propiedad privada”. 

El hotel sigue en pie 

A pesar de todos los vientos en contra, el hotel pasó de tener 40 trabajadores a ocupar a 160 personas. El presidente de la cooperativa certificó: “Cada uno de nosotros nos llevamos 1.000 pesos por mes, que podrían ser más si no tuviéramos que luchar todos los días contra el desalojo”. 

Todas las personas que trabajan en el hotel ganan lo mismo y todavía no hay personal jerarquizado, pero están pensando en introducir un salario diferenciado para los profesionales.  

Los cooperativistas descartan que puedan llegar a un acuerdo con los antiguos dueños y ven negro su futuro si se concreta el temido desalojo. Afirma Ruarte: “Si decretan el desalojo, pasaríamos a cobrar un subsidio y luego volveríamos a ser empleados, pero si llegamos a eso nos van a echar de a uno. No es un empresario limpio, yo lo sé porque estoy hace 23 años en el Bauen. La relación con él es imposible. El hotel no estaba habilitado como hotel sino como unidad funcional, había una serie de irregularidades”.

Mientras resisten la orden judicial, el hotel sigue funcionando, con turistas que llegan desde todas partes del mundo. Además los salones están siempre abiertos a conferencias de prensa y eventos culturales.  


 


Durante la protesta sobre la avenida Callao algunos turistas miraban comprensivos y otros se iban con sus valijas a un lugar más tranquilo y sin alteraciones.

El presidente de la cooperativa afirmó que hoy mostraron “el clamor de los trabajadores” y cree que el festival “fue un éxito”. Sobre la calle un comedor repartía choripanes para recaudar fondos y los trabajadores circulaban entre la gente con remeras que llevaban la leyenda de una vieja canción de Ataque 77: "Podrán pasar mil años, verás muchos caer, pero si nos juntamos no nos van a detener".

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