Envían en un vuelo equivocado a una nena de 9 años y ahora deben indemnizar a la familia

Sociedad

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Por NA
Una historia que parece sacada del argumento de Mi pobre Angelito terminó con una aerolínea estadounidense condenada por la Justicia Federal mendocina a pagar 28 mil dólares por daño psíquico y moral, más 14.300 pesos por daño emergente, a una familia mendocina que le confió a su niña en un viaje internacional.

Una niña mendocina de 9 años vivió horas de pánico cuando el avión que, según indicaba su pasaje, debía aterrizar en Nueva York lo hizo en Houston.  

Según publicó en su edición de hoy el diario Uno de Mendoza, la condena recayó sobre la empresa de aviación estadounidense Continental Airlines por un hecho ocurrido hace nueve años.

El hecho se inició el 24 de julio de 1999, cuando Paola regresaba a Mendoza después de visitar a sus abuelos paternos en Toronto, Canadá.

Como la chica tenía en ese entonces 9 años, sus abuelos –quienes le habían pagado el pasaje– debieron abonar un adicional para que una azafata se hiciera cargo de ella durante el largo viaje.

La menor llegó al aeropuerto de Toronto acompañada por sus abuelos y allí efectuó el check in y despachó el equipaje hacia Nueva York, para luego hacer la conexión a Santiago de Chile.

En Toronto fue tomada por personal de Continental en la sala de embarque y luego fue conducida hacia el avión por una mujer de la empresa que hablaba español.

La demanda iniciada por los padres de la menor, Elio y Silvia Aguilar –patrocinados por el abogado Lucas Soler–, dice que "insólita, torpe e inexplicablemente, y hasta dudosamente, esta mujer que llevaba el uniforme de Continental llevó a la pequeña a otro avión que salía hacia Houston cuando en realidad debía ir a Nueva York".

"Ya en Houston, la chiquita fue asistida por un pasajero chino ya que nadie de la empresa se había hecho cargo de ella. El hombre la llevó hacia el hall del aeropuerto y la entregó a la encargada de Continental", agregó.

Recién en ese momento la tomaron bajo su tutela, pese a que en todo el trayecto llevaba, además de la documentación, un chaleco con la inscripción Nueva York. Paola pasó toda la noche en un hotel de Houston y al día siguiente fue embarcada en otro avión, esta vez rumbo a Nueva York.

La situación se agravó aún más porque el personal de Continental se había comprometido en comunicarles a los padres el momento en que la pequeña llegaría a Nueva York, pero no cumplió y la propia familia debió rastrearla.

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