La educación sexual en Córdoba está "desconectada" de los jóvenes, según un estudio

Sociedad

Una investigación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) concluyó que para los estudiantes secundarios la educación sexual que reciben en las escuelas es "insuficiente o poco significativa", tiene un enfoque "biologista" y está "desconectada" de lo que les pasa a los jóvenes.

El estudio comenzó en 2014, en el marco de una investigación sobre género y sexualidad realizada por un equipo del Área Feminismos, Género y Sexualidades del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía de la Facultad y Humanidades (CIFFyH) de la UNC, a casi 15 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI).

De allí surge que el enfoque de la educación sexual está "centrado en la genitalidad y la reproducción, desconectado de las propias realidades y experiencias juveniles".

Entre las conclusiones, los adolescentes secundarios de Córdoba consideraron que la educación sexual en las escuelas "muchas veces, llega a destiempo y se les habla sobre estos temas cuando ya se han iniciado en la sexualidad con otras personas", sostiene Marina Tomasini, directora del equipo de investigadores, según publica hoy el sitio web de UNCiencia.

Añade que también advirtieron que siempre "se realizaban las mismas actividades, sin profundizar. Un trabajo rutinizado" en las clases de la ESI.

Como contrapartida valoraron "positivamente la información sobre cuidados necesarios en las relaciones sexuales, y el reconocimiento de las violencias en las relaciones sexoafectivas", además de los "saberes y conocimientos valiosos sobre temas que ignoraban", detalló la investigadora.

Tomasini manifestó a Télam que el relevamiento comenzó en 2014 y a partir del 2018 se intensificó la investigación con talleres y entrevistas grupales con estudiantes de las escuelas públicas y privadas, y que por el contexto de pandemia se amplió esa tarea de manera virtual con las escuelas del interior provincial, que incluyó a docentes.

El relevamiento también dejó en evidencia "el enfoque biologista desde el cual se trabajan los temas sobre ESI en el aula, muchas veces desconectado de sus propias realidades y experiencias".

Al respecto los estudiantes sostienen que los temas tratados se centran generalmente en la genitalidad y la reproducción (aparatos reproductores, o anatomía del cuerpo, por ejemplo), dejando fuera aspectos que exceden lo estrictamente biológico y fisiológico, tales como masculinidades, placer, amor, diversidad genérica y sexual, y el cuidado de las relaciones sexo afectivas.

"Los modelos tradicionales de educación sexual persisten y conviven con los intentos de implementar la ESI en la escuela", apunta Tomasini.

Agrega que el modelo biologista mencionado se complementa con el biomédico, centrado en la prevención de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, y el moralizante, que profundiza en las cuestiones normativas, sin incluir los sentimientos y necesidades del grupo de jóvenes.

Esa tradición biologicista y biomédica "permite además presentar los temas en clave científica, asegurando a docentes trabajar en zonas de confort, dándoles mayor seguridad y menos posibilidades de cuestionamiento al tratar la ESI en el aula", consideró la investigadora.

En otro de los párrafos menciona que temas como el aborto o la diversidad sexual, genérica y corporal "irrumpen en las aulas más bien por demanda de estudiantes que preguntan y piden información, antes que por decisiones curriculares asumidas por docentes".

Por lo tanto la agenda pública sobre género y sexualidad, y las propias experiencias de estudiantes corren permanentemente los límites de lo que se puede trabajar en clase como ESI.

"Identificamos climas que obturan el diálogo y la participación, y otros que permiten trabajar en confianza y de manera horizontal, lo que favorece profundizar sobre temas que les interesan", resaltó Tomasini.

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