Hombres divorciados: placeres y dificultades que dominan la relación con sus hijos
- Algunos padres pueden sentir cierta dificultad para relacionarse con sus hijos -niños o adolescentes- una vez que se divorcian y y se van del hogar.
- "A ella le da mucha vergüenza hablar conmigo sobre la sexualidad porque está en la edad que marca su paso de la niñez a la pubertad”, comentó Mario, padre de una adolescente.
Comúnmente se sostiene que ante una separación, los más perjudicados son los niños que ven frustrados sus sueños de seguir creciendo con sus padres en el mismo hogar. Generalmente los pequeños quedan al cuidado de su madre, mientras que el padre es quien, en la mayoría de los casos, se va del hogar para comenzar con una nueva vida, alejado físicamente de sus hijos.
Muchos de estos padres pueden sentir dificultades en la relación con sus hijos, no solamente en la niñez sino también en algunos momentos de cambios físicos y de personalidad como suele ser la adolescencia.
“Cuando los padres se divorcian se sienten culpables por el poco tiempo que tienen para estar con sus hijos, pero hoy en día esas cuestiones no se las plantean tanto porque es como que van aprendiendo a vivir una nueva relación”, dijo a minutouno.com la psicóloga Graciela Cafici.
“Al principio que me fui de casa me sentía sólo"
Pablo (35) se separó hace un año de su pareja y madre de sus tres hijos de nueve, siete y tres años, quienes se quedan a dormir en su casa tres o cuatro noches a la semana. “Al principio que me fui de casa me sentía sólo, me cambió la cotidianeidad hogareña y tardé un tiempo en acomodarme porque es un nuevo aprendizaje”, expresó Pablo, quien recordó que su analista le aconsejó que priorizara la calidad por sobre la cantidad del tiempo a la hora de estar con sus hijos.
Pablo juega con los nenes a la escoba de 15, al ajedrez y al Estanciero y también se sienta a ver películas de dibujitos animados. “Cuando estaba casado trabajaba todo el tiempo y ahora aprovecho para ir a buscarlos al colegio o las actividades extracurriculares”, agregó Pablo.
Para Cafici, lo importante para estos padres divorciados que tienen chicos pequeños es que puedan captar las necesidades y los mensajes que plantean los chicos. “A veces es cuestión de sentido común. Nadie nace sabiendo cambiar pañales y en la marcha se van aprendiendo ese tipo de cosas, pero no hay que desesperarse ni pensar que uno nunca se preparó para esas tareas”, añadió la especialista.
Pablo no tuvo problemas para cambiarle los pañales a su nena de tres años ya que esa tarea la practicaba desde que sus hijos eran bebés y en el rubro culinario tampoco hace papelones. “Con la comida trato de zafar. Suelo ir a la rotisería o cocino algo sencillo como milanesas o papas fritas y mucha pasta”, dijo Pablo.
Mi hija es adolescente y yo estoy divorciado
Mario (50) está divorciado y tiene dos hijos: Alejandro (27), a quien hace dos años que no ve porque está trabajando en Estados Unidos, y Florencia (14) con quien mantiene una relación muy particular ya que sólo la recibe los fines de semana porque él vive en la ciudad de La Plata y ella en la Capital con su madre.
“La verdad que a ella le da mucha vergüenza hablar conmigo sobre la sexualidad porque está en la edad que marca su paso de la niñez a la pubertad y no me deja que le revise su bolso los días que tiene sus toallas femeninas”, comentó Mario.
El padre de Florencia confesó a minutouno.com que le cuesta acercarse a su hija para conversar sobre los chicos que le gustan a ella. “A veces me entero de algo porque la escucho hablar por el celular con alguna amiga, pero no me animo a preguntarle y las pocas veces que lo intenté ella me cerró las puertas y no insistí más", agregó.
Para Cafici, la dificultad para tratar estos temas con los hijos del sexo opuesto puede deberse a que muchas veces esos adultos viven el sexo como tabú y es por eso que "les va a costar más plantear este tipo de cuestiones con el adolescente”.
"A veces es cuestón de sentido común. Nadie nace sabiendo cambiar los pañales. En la marcha se van aprendiendo ese tipo de cosas pero no hay que desesperarse", dijo la psicóloga Graciela Cafici.
“Reconozco que estoy pidiendo ayuda porque no tengo muchas referencias de cómo proceder en estos casos. No quiero estar pifiando en un lugar donde tal vez ella necesite más contención”, se sinceró Mario.
Sin embargo, no todas son pálidas en la relación entre Mario y Florencia. “Vamos seguido al cine y solemos alquilar películas para verlas cuando viene a casa y después tomamos un café y nos ponemos a analizar el film porque ella está convencida de que quiere estudiar cine”.
Además, padre e hija comparten la misma pasión por Estudiantes de La Plata y festejaron juntos el último título del equipo que dirige Diego Simeone. “Varias veces me acompañó al estadio Unico de la ciudad e incluso viajamos juntos a Rosario para el partido que le ganamos sobre la hora a Newell's”, recordó un orgulloso Mario.
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