Idealizar la convivencia puede llevar a la pareja al fracaso
*Muchas parejas jóvenes optan por la convivencia para sondear el terreno antes de dar el gran paso y casarse.
*minutouno.com consultó a especialistas que opinaron al respecto.
Amanecer y anochecer con la misma persona al lado. Compartir el baño, soportar en muchos casos que el tubo del dentífrico no esté apretado donde debiera, la tapa del inodoro levantada, o no, y resignar desperazarse en la cama como gato mimoso. Pero también, economizar tiempo, compartir los gastos, disfrutar intensamente cada segundo y compartir la vida diria con buenas y malas.
Kleiman explicó que en las relaciones amorosas se va produciendo ese deseo de tener otros tiempos, espacios y actividades en conjunto y con mayor frecuencia. Sin embargo, ese misterio que la pareja pretende develar con la convivencia –el de saber si en el futuro matrimonio se llevarán bien- no se va a resolver porque “convivir en pareja” no es igual a “convivir en matrimonio”.
“La convivencia, el casamiento, el noviazgo, son maneras distintas de habitar una pareja. Esta es una escena que aunque se la ensaye, van a surgir cosas nuevas que requieren tener la experiencia allí, cuando se da”, puntualizó Kleiman.
En tanto, Moisín discrepó y sostuvo que la convivencia es un buen momento para ensayar y probar cómo es compartir más tiempo juntos para ver si pueden lidiar y maniobrar con las rencillas cotidianas.
“No es lo mismo ser novios que convivir porque en la convivencia se ponen en juego otras cosas. En el vivir juntos hay que aprender a respetar los tiempos de cada uno, los amigos y las familias de cada uno de forma distinta de la que se hacía antes y eso va a generar una situación que hay que aprender a manejar”, expuso la especialista en parejas.
Para Mariano (26) vivir con su novia le permitió conocerla en otro aspecto y entenderse mejor. "Esta bueno convivir porque estando de novios en casas separadas no conoces de verdad a tu pareja", confesó.
El chasco
“Yo viví 2 años con mi novia. Y al principio estaba todo bien, disfrutábamos mucho. Pero al tiempo nos empezamos a llevar muy mal y a no soportarnos. Obviamente cortamos. No me arrepiento de haber vivido con ella porque me di cuenta que en realidad no funcionábamos”, contó Ezequiel (23).
Para Kleiman la explicación se encuentra en que “en la cotidianeidad es que queda expuestas las semejanzas, las diferencias y aquello que los hace verse radicalmente distintos. Por otra parte habitar una intimidad mas intensa puede generar temor de no tener posibilidades de sostenerla satisfactoriamente”.
En concordancia, Moisín manifestó que es muy normal que las parejas idealicen la convivencia y depositen en ella sus sueños, anhelos y esperanzas pero que justamente pensar que todo va a ser perfecto provoca la frustración.
“Las parejas piensan que cuando vivan juntas todo va a estar bien, idealizan mucho y eso muchas veces se anula con la experiencia en concreto”, sostuvo la psicóloga.
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