Juego de villanos: prácticas sexuales que pueden ser fatales
*Después del caso Dalmasso, la muerte de la santiagueña Carolina Curi, quien podría haber muerto mientras practicaba un juego sexual con su novio, José De Yebra Uñates, vuelve a sacar a la luz el tema de las prácticas sexuales extremas.
*¿Cuál es el límite entre lo normal y lo patológico? ¿Cuándo habría que pisar el freno?
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El caso de Carolina Curi, que murió estrangulada con un cordón, recuerda el de Nora Dalmasso y vuelve a porner en la mira los juegos sexuales.
Juegos mortales
Según Isabel Boschi, psicóloga, educadora sexual y presidenta de la Fundación que lleva su nombre, hay muchísimos juegos sexuales y muy pocos son peligrosos: “Alcanzar el orgasmo porque te arañen la espalda o porque te muerdan son juegos sexuales inocuos, pero la asfixiofilia, el encontrar placer al estrangularse o ser estrangulado, es muy peligroso porque se busca bajar el nivel de oxígeno que llega al cerebro para aumentar el placer sexual”.
Los juegos sexuales son prácticas que tienden a incrementar el placer, pero la asfixiofilia está caracterizada como una práctica muy peligrosa.
Para León Roberto Gindín, profesor titular de Sexología y Salud de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), los juegos sexuales son prácticas que habitualmente tienden a incrementar el placer: “un masaje, un beso, un dedo en algún lugar especial, son juegos sexuales y la asfixiofilia también lo es –es una práctica que viene de los esquimales que lo llevaron a Europa los miembros de la legión extranjera al norte de África-, pero está catalogado como un juego muy peligroso”, asegura el sexólogo.
En relación a qué es lo normal y qué es lo patológico con respecto a los juegos sexuales, Gindín asegura que nada es normal o patológico per se: “Todos los juegos son válidos, pero hay que distinguir que una cosa es pegarle un chirlo en la cola a tu pareja y otra es sacarle sangre”.
Para el doctor Adrián Sapetti, médico psiquiatra y sexólogo, los juegos sexuales inluyen toda la variedad que puede desplegar una pareja con consentimiento, el límite está en el deseo de la persona y en la máxima de no lesionar: “Una cosa es un juego, hacer como si y otra es hacerlo realmente –advierte el especialista-. Hay que evitar las situaciones de agresión, porque el dolor implica riesgo y es el primer paso: hoy te muerdo, mañana te apago un cigarrillo en el pecho, pasado mañana te asfixio. Hay una secuencia que se va anunciando”, explica Sapetti y hace hincapié en una diferencia: una cosa es cuando se trata de un caso aislado y otra cuando para encontrar placer resulta imprescindible someter al otro: ahí se entra en el terreno de las paidofilias –lo que antes se conocía como perversiones-.
Que se respete el deseo de cada uno y que no haya daño ni riesgo de daño son las pautas a tener en cuenta a la hora de pisar el freno en los juegos sexuales.
Por eso, para Isabel Boschi es tan importante dar educación sexual en las escuelas y advertir sobre el riesgo y el valor de la vida en los juegos sexuales: “Hay que tener especial cuidado con los adolescentes, que son naturalmente omnipotentes y pueden exponerse a situaciones de riesgo”.
Entonces, en el terreno sexual todo es válido mientras no haya daño ni riesgo de daño de por medio, para que el disfrute no lleve de la cama al cementerio, sin escalas.
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