La anorexia y bulimia ahora también puede afectar a los varones
* En los últimos años los cambios culturales también hacen referencia al ideal del cuerpo masculino.
* Esa presión social hace que algunos jóvenes padezcan estas patologías.
* Entrevista con especialistas y un joven que fue anoréxico.
Cuando se hace referencia a las enfermedades de trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia suele asociarse esos síntomas exclusivamente con las mujeres. Pero con los cambios sociales y culturales de los últimos tiempos –que pregonan la imagen de un ideal de cuerpo también para ellos- ya hay adolescentes varones que comienzan a padecerlas.
Estas enfermedades se dan mucho más en las mujeres porque históricamente el ideal de belleza que promociona la delgadez y los cuerpos esbeltos les exige mucho más a ellas que a los hombres, que centran su poder más en la parte económica que en su físico.
"Sin embargo, en los últimos años ese cuidado físico también atiende el mercado masculino y eso posibilita que se disparen esas patologías en los varones", reconoció a minutouno.com la licenciada en Psicología Graciela Cafici.
El caso del futbolista
Edgardo González (22) es un joven que a partir de los 16 años prácticamente dejó de comer porque se veía gordo. Por aquel entonces integraba el plantel de sexta división del Club Deportivo Español pero no se sentía bien porque le costaba ganarse la titularidad en el equipo porque hacía poco que había comenzado a entrenar.
“Había cosas en mi interior que no estaban estables, tenía muy baja la autoestima. Me
costaba relacionarme con mis compañeros y pretendía destacarme por el cuerpo. No me veía bien fisicamente y me auto-exigía un montón, me ponía muy mal ya que no me podía destacar en el grupo”, confesó.
Para la licenciada en Psicología de la UBA Doris Saslavsky estos jóvenes entran en una crisis porque no pueden resolver el tema de las elecciones y quieren ser libres, “haciendo ruido con el cuerpo” –para llamar la atención- cerrando la boca para ver que pueden ser libres”, dijo. “El adolescente busca la libertad, no estar alienado a los padres pero en estos casos severos de anorexia, la libertad se transforma en letal, en la muerte”, agregó.
Tomando como referencia el psicoanálisis, Saslavsky explicó que estos varones no han podido competir, rivalizar o pelear con el padre para poder estar en una posición masculina y poder decir “yo sirvo, yo tengo”.
"Dejé de comer porque me veía gordo"
Llegó un momento en que Edgardo solamente desayunaba por obligación –luego de consultar a un médico clínico por sugerencia de sus padres que lo veían mal anímicamente- y en el momento de la cena familiar le entregaba su comida al perro para que nadie sospechara de su actitud. “Dejé de comer porque me veía gordo y trataba de mentirles a mis viejos para que no me hincharan con las comidas”, dijo.
Para Saslavsky es imprescindible que el adolescente cuente lo que le pase para comenzar con el tratamiento e insistió en la importancia de hacerse preguntas tales como ¿por qué no como o por qué vomito?.
“No es simplemente la comida como muchos piensan. La enfermedad se origina por problemas familiares, hay cosas que no encontraba en mi casa. No es casualidad que esta enfermedad se me haya diagnosticado en la adolescencia donde buscaba mi propia identidad. Estaba muy permeable a lo que dictaba la sociedad”, agregó Edgardo, que estuvo casi cinco años haciendo un tratamiento en Aluba de donde obtuvo el alta a fines del 2006.
Saslavsky recalcó que lo más importante del tratamiento debe centralizarse en escuchar individualmente al paciente porque cada uno de los enfermos tiene su historia particular de vida e hizo hincapié en la importancia de hacer un trabajo con la familia, ya que opinó que es imprescindible que los profesionales ahonden en la historia de los padres para ver si alguno de ellos es el anoréxico.
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