La discriminación en el aula llega al maltrato psicológico y físico
*El hostigamiento entre pares también tiene lugar en las aulas hasta puntos inimaginables.
*Los especialistas consultados por minutouno.com coincidieron en denominarlo “bullying”, un término inglés que significa patotear.
Romper o esconder objetos personales, dejar mensajes escritos, burlarse de señas personales y colocar apodos, son cosas “normales” entre chicos. Pero cuando estas acciones se dan de modo agresivo y se llega al punto de planear citas o amenazas a escondidas de manera continua y siempre contra un blanco específico, los juegos de chicos se convierten en problemas graves.
Los especialistas consultados por minutouno.com coincidieron en llamarlo “bullying”. Se da cuando un alumno o grupo mantiene una conducta de persecución física y/o psicológica contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques.
El termino deriva de la palabra inglesa "bull" que significa toro y es utilizado como sinónimo de torear o patotear.
Rosario Lagomarsino, psicóloga especialista en niños y adolescentes, y su colega Natalia Suarez, coincidieron que mucho tiene que ver el modelo social y el de los vínculos familiares que los chicos consumen a diario.
“Tiene que ver con momentos socioculturales, con la violencia. Esto empezó a aparecer ahora porque a nivel sociedad esto se da. Son modelos que reproducimos nosotros como adultos con los programas de televisión, la famosa cámara oculta y los vínculos familiares que rodean al chico. Y esto en cierta forma influye”, informó Lagomarsino.
Personalidades opuestas
Analía sufrió del dote de “gordita” toda su primaria y fue centro de cargadas de sus compañeros, en general varones, por mucho tiempo hasta que creció y el cuerpo se le estilizó.
“A mi me perseguían todo el tiempo con que era gorda. Era una cosa intolerable. Yo llegaba a casa y lloraba a escondidas porque me daba vergüenza contarle a mi mamá que un chico me hacía eso. Pero por suerte fue una etapa porque cuando pasamos a polimodal el grupo cambió y yo también y eso quedó en el tiempo”, confesó Analía (22).
Síntomas silenciosos
“Los chicos no lo van a contar pero se evidencia, en general, por el bajo rendimiento escolar, la fobia de ir al colegio, la tristeza o depresión, la pérdida del autoestima y el no querer contar nada acerca del colegio. Estos son algunos de los signos que evidencian que algo está pasando”, explicó Lagomarsino.
Además advirtió que es común la discriminación entre pares en la edad de la pre pubertad y pubertad y que lo que va a dar la pauta es el grado en el que estas acciones se dan.
En tanto, su colega, Suarez agregó que si estos síntomas son pasados desapercibidos o desatendidos en algunos casos –que dependen de factores personales- pueden llegar a causar en la víctima cuadros de neurosis, reacciones muy violentas y hasta el suicidio.
Superar la situación
Para Lagomarsino salir del lugar del hostigado es muy difícil si se trata de hacerlo solo por lo que aconsejó que el tema sea tratado tanto por el colegio de forma grupal como por una terapia individual. Sin embargo, advirtió que muchas veces hay que pensar en un cambio de colegio.
“Me acuerdo que en el primario tenía unos compañeros que me pegaban siempre y me hacían las mil y una. Me esperaban en el baño cuando estaba solo, a la salida cuando las madres se iban, siempre encontraban el momento” recordó Francisco (19) que luego de frustradas charlas de su madre con las maestras se cambió a otro colegio en el cual pudo terminar el ciclo sin problemas.
Para Cecilia, docente de un colegio primario, es difícil percibir situaciones de estas porque es “un tema muy vedado ya que el mismo grupo genera como una coraza”. Sin embargo, “cuando se detectan se trabaja con la familia de ambos porque es fundamental que haya criterios comunes entre la familia y el colegio”.
Del mismo modo, aclaró que la idea es prevenir para que no pase a mayores pero sin sentar a nadie en el banquillo de los acusados. “No se trata de juzgar a nadie sino a la situación”, aclaró la docente.
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