Las amigas de mi novio, ¿son aliadas o rivales imbatibles?

Sociedad

*Que la pareja de uno se relacione con personas del sexo opuesto es algo que para muchos resulta irritante. Y para otros, natural.
*En estos embrollos se ponen en juego celos, competencia, comparaciones y sobre todo, la confianza.

Cuando uno entabla una relación con otro, está claro que ese otro no viene solo. El combo comprende, entre otros arrastres, a sus amigas y amigos. Que la pareja de uno se rodee de personas del sexo opuesto es algo que, para muchos, resulta irritante y hasta foco de conflictos. Para otros, los más "modernos", es algo natural. Y uno se pregunta qué son aquellos amigos y amigas: ¿un rival o un aliado? Un juego de estrategia en el que a veces se gana y otras se pierde.

“Con mi pareja somos muy abiertos en ese sentido. Yo comprendo que ella tenga amigos hombres y que los vea o que tome un café así como yo también lo hago con mis amigas mujeres. Vienen a casa a tomar mate o arreglamos para ir a alguna pileta o alguna quinta y está todo bien. De hecho, cada tanto salgo con los amigos de ella”, contó Ariel (37) en dialogo con minutouno.com.

Pero algunos son más cavernarios y en ese afán de salvaguardar a su pareja de las garras de algún otro caen en la prohibición: “Antes mi novio se enojaba si me veía hablando con algún chico, y de ir a tomar algo con algún amigo ni hablar. Es más, perdí muchos amigos hombres por esa actitud y corté muchas posibles amistades también por lo mismo”, confesó Lucila (23).

Las especialistas consultadas por minutouno.com coincidieron en que todo pasa, principalmente, por la confianza en el otro como en uno mismo. “La confianza es un elemento básico en toda relación. Y esto pasa por ahí. Pero hay personas que son muy celosas y les cuesta. La incertidumbre, sin embargo, no se deposita en la pareja misma sino que, usualmente, la mirada se clava en los otros”, explicó la psicóloga Graciela Fernández.

Su colega Graciela Cafici sostuvo que “cuanto más sólida está la pareja más confianza va a existir entre ellos. Y por lo tanto, habrá más seguridad”. A su vez, agregó que “la seguridad en uno mismo también es importante porque de lo contrario las comparaciones y la competencia no tardarán en hacerse presentes”.

Sin embargo, uno no deja de planear estrategias frente a estás situaciones. Ese es el caso de Natalia (24): “La verdad es que me muero de celos y si no las conozco peor. Por eso siempre trato de ir a alguna salida aunque a el no le guste como para conocerlas y descartar la idea de que a mi chico le puede llegar a gustar alguna. Y ahí las voy calificando. Si es linda e inteligente es rival si es fea y tonta, amiga”.

Natalia no es la única que teje y desteje planes. Walter (27)  asegura que va a buscar a su novia a todos lados por miedo a que alguno se la quiera “avanzar”. “Para mi no hay amistad entre el hombre y la mujer entonces por deducción el que se le acerca es porque tiene segundas intenciones. Claro, tampoco soy enfermo y sé que se relaciona con tipos por cuestiones de laburo o estudio”, opinó Walter.

Para Fernández es común que el hombre subestime a la mujer y piense que ella puede ser una víctima del lobo feroz: “El hombre tiende a  creer que su novia va a caer en el juego de seducción de otro hombre y no va a  poder escapar. Pero eso es una cuestión puramente mental y no tiene que ver con la realidad”.

Por el contrario, la especialista explicó que “en las mujeres se juega más el tema de los celos. De qué tiene ella que no tenga yo”.

Victoria es otra que opta por las alianzas: “Una de las amigas del grupo de mi novio iba a la misma facultad que yo. A mi no me terminaba de cerrar ni un poco, en el fondo sentía que se lo quería levantar, pero después me di cuenta que me servía para enterarme de un montón de cosas que no hubiera sabido de otra manera. Como por ejemplo que la que se lo quería levantar era otra.”.

Romina (26) pese a confesar que tiene celos porque algunas de sus amigas “estuvieron con él”, sostiene que se puede manejar. “Trato de hablar siempre que me las cruzo como para conocerlas y dejar de maquinar mi cabeza”.

Estefanía (25) en cambio no va con medias tintas y se define por la rivalidad. “No las conozco y además mantenemos distancia. Y cuando nos vemos en alguna reunión la verdad es que suelo hacerle planteos a mi chico al estilo ´hablaste  con ella y a mi no  me atendiste´. Pero más que nada para que sepa que está vigilado”.

Para las especialistas  conocer a las amistades del sexo opuesto al de la pareja es útil para la tranquilidad y la armonía de la relación y sobre todo para ayudar a espantar fantasmas.

“La idea es no darle mayor importancia de la que puede tener. Y conocer a las potenciales rivales es la mejor opción”, sentenció Cafici.

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