Las sospechas sobre los padres de Madeleine recuerdan el asesinato de otra niña en EE.UU.

Sociedad

Las sospechas que centran el asesinato de la pequeña Madeleine McCann (4) en el círculo próximo a sus padres, trae el recuerdo a la memoria colectiva el horrendo crimen cometido contra JonBenét Ramsey (6), un caso no resuelto que conmocionó a todos los Estados Unidos y que siempre dejó abierta la supuesta responsabilidad de sus progenitores.



La policía encontró restos de sangre de una persona muerta en el departamento en el que desapareció la niña británica que ocupaba con sus padres, lo que podría indicar que Madeleine habría muerto en ese lugar, según el periódico portugués "Jornal de noticias".



Dos niñas hermosas, ¿el mismo destino?



JonBenét Ramsey tenía la inocencia de todo niño, pero además era muy bella. Incluso había obtenido varios títulos en concursos de bellezas, motivada por su madre,  "Patsy" Ramsey, que había sido reina de la juventud tiempo atrás.



La noche del 26 de diciembre de 1996 la nena apareció estrangulada con una cuerda, le habían tapado la boca con una cinta adhesiva, habían abusado sexualmente de ella y le habían quebrado la cabeza de un golpe en el sotano de su casa en Colorado (Estados Unidos).

Madeleine McCann es británica y fue raptada el 3 de mayo pasado en la habitación de un hotel ubicado en Algarve (Portugal) donde fue de paseo con sus padres, que en el momento de su desaparición cenaban con amigos en el restaurant del hospedaje.

Durante los primeros días los investigadores portugueses aseguraron haber recibido un llamado en el que alguien afirmó haber visto a una nena parecida a Madeleine en un auto que transitaba por el margen del río Tejo, en Lisboa.

Desde el comienzo de la investigación del asesinato de JonBenét, llamó la atención de las autoridades la actitud defensiva que habían adoptado los padres de la niña. También consideró extraña la contratación de dos abogados criminalistas por altos honorarios.



También se consideró como sospechoso a Burke, el hermano mayor de la víctima, a raíz de un posible resentimiento que podría tener el niño que vivió bajo la sombra de su famosa hermana. Trascendió que luego del asesinato, Burke pasaba todo el día llorando y mirando un video, donde aparecía JonBenét participando en uno de sus tantos concursos de belleza.


 


Entre la desesperada búsqueda y la condena social



Al no haber encontrado pistas firmes, los padres de Madeleine iniciaron una campaña mundial difundiendo las fotos de su niña e incluso el pedido llegó hasta el Papa Benedicto XVI en una entrevista que tuvieron con su santidad.

"Hemos considerado todos los escenarios posibles y creemos que el hecho de no tener noticias sugiere que estaría con vida y eso nos da mucha esperanza. Es importante para nosotros aferrarnos a eso", destacó la mamá hace unas semanas.

Los investigadores del caso avanzaron con el análisis de los elementos secuestrados en los domicilios del británico Rober Murat, de 33 años, principal sospechoso para la Policía portuguesa que recientemente recuperó su libertad.



Pese a haber luchado todos estos años por la inocencia de su familia, los padres de JonBenét nunca pudieron evitar la condena social que los medios de comunicación se encargaron de difundir y la justicia consideró que las pruebas halladas en el lugar de los hechos no eran suficientes para culpar a sus familiares.



La última vez que los padres de la víctima hablaron con los investigadores fue el 30 de abril de 1997, insistiendo en que JonBenet había sido asesinada por un secuestrador que pidió US$118.000 de rescate y la mató antes de negociar.



Sin embargo, el 16 de agosto de 2006, el caso volvió a ser noticia al detenerse a John Mark Karr en Bangkok (Tailandia), un profesor estadounidense de 41 años que inclusó confesó ser el asesino de la niña.

Pero las las pruebas de ADN confirmaron que Karr no era el asesino, ya que sus muestras no tenían relación con las presentes en el cadáver de JonBenét y además llamó la atención de las autoridades la insistencia con las que Karr se atribuía la responsabilidad del asesinato y algunas contradicciones en su discurso.

Por eso todavía no se conoce al asesino de JonBenét, esa niña sonriente y bella que tendría hoy 17 años. A tres meses de la desaparición de Madeleine McCann el hallazgo de restos de sangre centran las sospechas en el círculo próximo del matrimonio McCann. La justicia y el tiempo determinarán la verdad. Al menos, eso es lo que se espera.

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