Los argentinos somos grandes fiesteros
*Para hacer una mega fiesta no hace falta cumplir 15 o casarse. Es una tendencia que se expande entre quienes desean encontrar un motivo para festejar más allás de las celebraciones tradicionales.
*Los aniversarios y el comienzo de una nueva década en la vida de una persona parecen la excusa perfecta.
*Conozca la experiencia de quienes ya se animaron a "celebrar la vida".
El dicho afirma que siempre hay un motivo para festejar. Sin embargo, tradicionalmente las mega fiestas estuvieron reservadas para los casamientos o los cumpleaños de 15. Hoy las excusas para celebrar y organizar un evento social con todos los chiches se expandieron y abarcan aniversarios, cumpleaños de 40 y de 1 año, bodas de plata e incluso nacimientos.
Son eventos sociales más personalizados, emotivos y con menos cantidad de invitados, pero no por eso con menos preparativos o producción. Este tipo de celebraciones también incluye shows, tarjetaría, souvenirs, filmación, catering y lo más importante: el alquiler de un salón.
Celebremos la vida
Existe un leit motiv común a todas las celebraciones: las ganas de festejar el camino recorrido hasta el momento y las ansias de pasar un buen momento con amigos y no con personas invitadas por compromiso como suele pasar en los casamientos.
En general son fiestas cargadas de un alto grado de emotividad. “Tienen la connotación de agasajo y de querer celebrar la vida. No es un evento social de lobby para quedar bien, es decir, no hay compromisos y es algo más genuino”, destacó Moyano Bianco.
El hecho de haber superado enfermedades también es otro de los motivos para festejar. Algo similar le sucedió a Mario Golini para su cumpleaños de 50. “Era una fecha muy especial para mi por los problemas de salud que había tenido y quería compartirlo con mis amigos”, recordó el comerciante.
Si de target específico se trata, el inicio de una nueva década en la vida de una persona o un aniversario especial son las excusas más explotadas por los que tienen ganas de festejar. Mientras que Moyano Bianco sostuvo que los 40 son la tendencia máxima, la wedding planner Ángeles Cutrera comentó a minutouno.com que le tocó organizar muchos aniversarios. Y Belaunzaran añadió que ya desde los 30 empiezan a pedir algo especial y distinto.
La magia de la sorpresa
Hablar de celebraciones que salen fuera de lo común también supone incluir fiestas que toman por sorpresa al principal agasajado de la noche. Los hijos y nietos (si es que los hay) suelen ser los encargados de organizar la fiesta.
A Emilio Rahal (70), su nuera y su hijo lo llevaron engañado a un restaurante para festejar un cumpleaños más. Al llegar al lugar lo hicieron entrar a un salón que estaba a 50 metros con la excusa de averiguar por una fiesta. Pero la emoción lo tomó por asalto: “Se abrieron las cortinas y vi un montón de caras amigas que me cantaban el cumpleaños feliz. Ahí se me cayeron las medias. De un momento para el otro pasé a ser el protagonista principal de una noche soñada”, recordó emocionado el abogado.
Acceso limitado y shows a medida
A diferencia de los casamientos o los cumpleaños de 15, la lista de invitados es mucho más reducida. Todos los organizadores consultados por minutouno.com coincidieron en que el promedio general ronda entre las 50 y 100 personas.
“Invité a la gente que yo quería. Cada uno tenía una participación especial en mi vida y quería que estén conmigo esa noche”, confesó Mario, quien también reconoció que al momento de saludarlos uno por uno se le escapó más de un lagrimón.
El tipo de show elegido para animar las fiestas en cuestión también es pensado a medida de cada agasajado. Para Cutrera y Moyano Bianco, los espectáculos de tango, jazz, y por que no de un coro son los más elegidos.
"La comida y el show fueron árabes como me gustan a mi. Todo fue muy especial. Con cada sorpresa pensaba que me iba a estallar el corazón de la emoción", manifestó Emilio.
En números
Algunas celebraciones dejaron de ser un simple evento más para convertirse en todo un acontecimiento con producciones que implican complementos fuera de lo que es una típica reunión familiar. Producciones que también requieren de todo un presupuesto.
El tipo de salón elegido, el catering y la cantidad de invitados serán fundamentales para determinar el costo. Moyano Bianco sostuvo que se necesitan de $10 mil para arriba ya que a priori, salones de hoteles como el Four Seasons o el Sheraton de Pilar, cuestan $200 promedio por persona.
Sin embargo, con menos presupuesto también se pueden realizar fiestas. “Tuve una clienta que tenía de $3 mil a $5 mil para organizar la bienvenida de su hija que volvía al país, Fue una fiesta para 60 personas y también se pudo organizar”, finalizó Belaunzaran.
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