Los problemas que tienen los hombres a la hora de llegar al orgasmo

Sociedad

Si bien lo más común es la eyaculación precoz, también hay varios inconvenientes más que pueden experimentar.

No sólo las mujeres tienen dificultades para llegar al orgasmo. Si bien las consultas más habituales en el varón son la eyaculación precoz y los problemas de erección, también veo en la clínica, numerosos casos de varones que, a pesar de un cierto tiempo de estimulación manual o de penetración, nunca logran llegar a la eyaculación o la consiguen con gran esfuerzo. A esto se llama eyaculación ausente (aneyaculación) y retardada, respectivamente, y sería el símil masculino de la anorgasmia femenina.



Matías, 28 años: Tengo buenas erecciones pero sólo puedo eyacular con sexo oral.



Juan Carlos, 21 años: Llego al orgasmo por masturbación, pero no con la penetración. Si mantengo la erección no puedo eyacular.



Ignacio, 45 años: Desde hace algunos meses, tengo problemas con mi esposa y no llego a terminar o me demoro mucho. Esto me agota y cansa.



Marta, 43 años: Mi esposo tiene 54 años y no puede eyacular después de más de una hora. Esto pasa desde hace casi dos años.  Quiero saber si tiene solución.



Cristina, 32 años: Mi novio no puede eyacular nunca cuando estamos juntos pero si está solo y se masturba sí puede. Podremos tener hijos si este problema continúa?



El grado de dificultad de este problema es variado: algunos varones, no pueden terminar nunca y con ninguna mujer; otros sí lo logran por autoestimulación pero no cuando están con su pareja, o si lo consiguen con una no lo logran con otra. Vemos casos que sólo tienen la eyaculación si "se frotan contra el colchón" pero nunca si se masturban tocándose con la mano. Cuando ocurre en un matrimonio, lleva a lo que se llama "esterilidad por factor coital". Cristina, que me pregunta si podrá tener hijos por esta causa, le respondo que si su novio puede eyacular por masturbación y sus espermatozoides son normales en cantidad y calidad, ella podrá quedar embarazada.



Principales causas



Las dificultades para diagnosticar y tratar las disfunciones sexuales, que pueden presentarse a cualquier edad, residen en que la sexualidad es una cuestión absolutamente subjetiva. Y por más que se hagan encuestas y se intente buscar un patrón de calidad y cantidad, esto en definitiva depende de cada persona y de cada pareja.  Es por esto que, mientras no exista una insatisfacción o un distrés frente a las relaciones sexuales, no se puede hablar de disfunción.



A mi modo de ver, las dificultades sexuales son siempre de la pareja, aun cuando su origen -en el caso de las disfunciones eyaculatorias – sea un problema del hombre. Por lo tanto, las terapias sexuales suelen ser siempre más exitosas, cuando involucran a ambos miembros. Muchas veces es la mujer la que trae a su pareja a la consulta. En algunos casos, la disfunción del hombre genera una disfunción en la mujer: a veces, cuando hay eyaculación precoz, la mujer se siente insatisfecha y, al cabo de un tiempo, pierde el deseo. Si por el contrario, la eyaculación es retardada, puede provocar dolor (dispareunia) en la penetración por la pérdida de lubricación, en otros casos, ante la ausencia de eyaculación la mujer puede sentirse muy frustrada.



El varón que sufre esta situación, vive un estado de ansiedad y exigencia que sólo logra agudizar el cuadro. Está muy pendiente de "si va a terminar o no", y esto le impide relajarse y disfrutar de manera calma y placentera del encuentro amoroso. Suelen ser personas con alto grado de control en casi todas sus actividades, les cuesta aflojarse y dejarse llevar por las sensaciones placenteras, en muchos casos con conductas evitativas y fóbicas. Así, en el momento de mayor goce previo al orgasmo está pensando en lograr la meta "tan ansiada", se ponen rígidos y tensos, transpiran y aprietan sus mandíbulas: de esa manera pasan de una situación placentera a otra esforzada.



No obstante, creer que las disfunciones sexuales sólo obedecen a problemas emocionales o vinculares es mirar sólo una parte del problema. También inciden mucho los factores físicos y biológicos. Si un paciente que no padecía ningún problema comienza con esta sintomatología puede sospecharse, generalmente en personas mayores de 50, en algún correlato orgánico como puede ser una diabetes avanzada, depresión mayor, lesiones de la médula espinal, procesos quirúrgicos en la pelvis o abdomen, tumores, esclerosis múltiple, Parkinson, traumatismos severos, el uso de medicamentos (psicofármacos -especialmente ciertos antidepresivos-, betabloqueantes, antiandrógenos usados en patologías prostáticas), alcoholismo y abuso de tóxicos, problemas hormonales (déficit de testosterona y DHEA, aumento de la prolactina), etc.



Todo tiene solución



La gran mayoría de las disfunciones sexuales se curan, o al menos se pueden mejorar. Para esto es preciso consultar a tiempo, y contar con el apoyo y la comprensión de la pareja ya que las posturas de crítica, agresión e indiferencia sólo agravan las cosas.  Descartadas las causas orgánicas o corregidas, estas disfunciones responden satisfactoriamente a una terapia sexual breve. Su objetivo, centrado en los obstáculos que impiden una sexualidad satisfactoria, se logra suministrando información  y con sugerencias específicas (tareas sexuales y comunicacionales) a realizar fuera de las sesiones. Por supuesto que también se toman en cuenta  otros conflictos psicológicos o familiares, pero siempre apuntando al objetivo principal: la remisión de los síntomas sexuales.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com

Dejá tu comentario