Meditación sospechada: ¿Sirven o no los ejercicios espirituales?

Sociedad


  • Un amplio estudio no encontró evidencias científicas sobre los supuestos beneficios terapéuticos de la meditación.
  • Las investigaciones analizadas adolecen de fallas metodológicas y falta de rigor en el diseño experimental. ¿La meditación es una mentira?

Si pensás sumergirte en el mundo de la meditación con grandes expectativas acerca de sus beneficios para la salud física y mental, antes deberás meditarlo dos veces. Un equipo de investigadores de la University of Alberta, Canadá, determinó que -después de analizar 813 estudios de la literatura médica y psicológica- los supuestos efectos benéficos del ejercicio de la meditación para mantener o restablecer la salud, no están basados en la evidencia científica.

La meditación es una práctica milenaria supuestamente espiritual y curativa que, en las últimas décadas, sumó gran cantidad de adeptos en el mundo occidental. La atención de los investigadores no escapó a este interés y las publicaciones científicas se nutrieron de centenas de trabajos que, en principio, respaldarían ciertos efectos terapéuticos de la meditación. 

Pero no todo lo que brilla es oro, según parece demostrar este último y completísimo informe de 472 páginas publicado bajo el título “Prácticas de la Meditación para la Salud: Estado de la Investigación”.

“Existe muchísimo interés en utilizar la meditación como una forma de terapia para hacer frente a una variedad de problemas de salud en la vida moderna, especialmente para la hipertensión, el estrés y los dolores crónicos, pero la mayoría de la evidencia que parece sostener esta idea es anecdótica o proviene de estudios de mala calidad”, manifiestan Maria Ospina y Kenneth Bond, del Health Evidence-based Practice Center de la mencionada universidad.

Los investigadores utilizaron el meta-análisis para analizar cinco grandes categorías identificadas con este tipo de ejercicios: la meditación por mantras (técnica de Meditación Trascendental [TM®], Respuesta de Relajación [RR] y Meditación Clínicamente Estandarizada [CSM]), la meditación por atención consciente (Vipassana, Budista Zen y Reducción del Estrés por Atención Consciente [MBSR] y Terapia Cognitiva por Atención Consciente [MBCT],  por  Yoga, Tai Chi y Qi Gong.

Para obtener un consenso general sobre la definición de la meditación, implementaron un método Delphi modificado. Por esta técnica de consulta a expertos, que incluía representantes del National Center for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM), redujeron el grado de error y pudieron establecer una serie de parámetros para describir las categorías a evaluar. 

De este modo, el numeroso equipo multidisciplinario de investigadores, revisó la amplísima literatura médica y psicológica sobre el tema y especialmente el impacto de la meditación en las tres condiciones más estudiadas: la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y el abuso de drogas.

Las afirmaciones que, hasta el momento, ponderaban los beneficios de la meditación como un sistema terapéutico alternativo, deberán tomarse con pinzas puesto que no se encontraron evidencias científicas que las sustenten.


 


Considerando las serias fallas metodológicas encontradas, la falta de rigor en el diseño experimental y de una perspectiva teórica común, “La futura investigación sobre el ejercicio de la meditación, deberá ser más rigurosa en el diseño y ejecución de los estudios así como en los análisis e informe de los resultados”, sugiere con cautela Maria Ospina.

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