Miles de peregrinos, ante la Virgen y "por la vida"
La noche del sábado fue dura, desgastante. Pero la llegada a la Basílica renovó la fuerza en los feligreses. Testimonios de la esperanza.
Luján
Por Télam
Hacia las 7, la imagen cabecera de la Virgen de Luján fue ubicada en las escalinatas de la Basílica, ya que el templo este año permanece cerrado por reparaciones y restauración.
Luego, desde allí, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, encabezaría la misa principal de esta 37º Peregrinación a Lujan.
"Es la primera vez que vengo, y la razón es muy fuerte, mi pedido es por la vida, por la vida de mi esposa", dijo Jorge, de La Plata.
"Yo tardé doce horas en llegar, soy de General Conesa y estoy muy bien, gracias a Dios", dijo, por su parte, Antonia; mientras que María Inés, de San Miguel, sostuvo: "Hace casi 30 años que vengo y hoy lo hago por la salud de una sobrina".
Pasadas las 7, durante el oficio de la misa central, el cardenal Bergoglio recordó que "donde hay una cruz en el corazón de un hijo", allí "está nuestra Madre".
"El evangelio nos recuerda este momento con pocas palabras, pero con mirada profunda, con miradas de la Virgen que contempla a su hijo, mirada del hijo que la mira y que la deja como Madre de todos nosotros. Jesús entrega su vida y pide a su madre que siga cuidando tantas vidas, las nuestras que necesitan protección", afirmó.
"En el momento en que él se encuentra en la más completa soledad, en el más completo abandono", que "solamente tiene el afecto y la mirada comprensiva de ella" es cuando "le encomienda que derrame ese afecto y esa mirada comprensiva de madre a cada uno de nosotros, en los momentos más difíciles", agregó.
"María cuidó a Jesús desde chico y nos cuida a nosotros que somos sus hijos, también desde chicos. Aquí, ahora recibimos el cuidado de nuestra Madre y hoy por razones de la reparación del templo quiso salir a la puerta a esperarnos" y éste "es el lugar elegido por nuestro pueblo para venir a consagrar la vida, a traer a los hijos", añadió luego el arzobispo de Buenos Aires.
Finalmente, dijo: "Que aquí en tu casa volvamos a consagrarnos para que no nos falte tu amor. Te pedimos que cuides a tus hijos, que cuides a tu pueblo que peregrina para recibir siempre tu protección".
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