"No hay imputación sin personas": el fuerte rechazo de especialistas al proyecto de sociedades automatizadas

Sociedad

En su paso por las comisiones del Senado, referentes advirtieron sobre la colisión conceptual entre los algoritmos y el derecho societario.

El debate en torno al uso de inteligencia artificial y al proyecto de reforma de la Ley General de Sociedades que se discute en el Senado de la Nación dejó al descubierto una colisión frontal entre la arquitectura jurídica tradicional de la Argentina y las nuevas figuras que introduce el oficialismo.

Mientras el Poder Ejecutivo impulsa la creación de sociedades automatizadas y estructuras descentralizadas (DAOs) para dinamizar la innovación, el paso de especialistas por el plenario de comisiones de la Cámara alta encendió luces rojas que continúan resonando en el centro del escenario político.

El rechazo a estas herramientas tecnológicas no provino únicamente de organizaciones sociales, sino de pesos pesados del ámbito judicial, académico y empresarial, cuyas advertencias técnicas apuntan a un problema insoluble: el derecho mercantil argentino fue concebido para regular la conducta de personas humanas y jurídicas tangibles, un principio que colisiona de manera directa con la idea de corporaciones operadas de forma autónoma por algoritmos de inteligencia artificial.

"No hay imputación sin personas": el fuerte rechazo de especialistas al proyecto de sociedades automatizadas

"No hay imputación sin personas": el fuerte rechazo de especialistas al proyecto de sociedades automatizadas

Inteligencia artificial: las objeciones de magistrados, fiscales y la cúpula industrial al proyecto de sociedades automatizadas

El rechazo técnico expuesto en las audiencias legislativas desnuda vacíos legales difíciles de sortear:

  • La postura de la magistratura y la fiscalía: Referentes del poder judicial como la jueza Flores y la fiscal Boquín advirtieron con contundencia ante los legisladores que, bajo los estándares del derecho actual, sin una persona humana identificable no hay imputación posible. Ante un fraude, una quiebra fraudulenta o un perjuicio económico masivo provocado por decisiones algorítmicas, el sistema legal se queda sin un sujeto físico sobre el cual recaer con el peso de la ley penal o civil.

  • El alerta del sector empresario: La Unión Industrial Argentina (UIA), la entidad gremial-empresaria más representativa del país, formalizó su pedido para que ambas figuras sean descartadas por completo del texto definitivo, advirtiendo sobre la inseguridad jurídica que generará en el mercado formal operar bajo estándares tecnológicos experimentales.

  • La voz de los referentes en derecho mercantil: Exfuncionarios e inspectores de la talla de Daniel Vítolo exigieron directamente descartar las figuras automatizadas, mientras que especialistas como Gustavo Somoza López señalaron que la inteligencia artificial de alta complejidad "no puede regularse dentro del mecanismo de una ley mercantil clásica". En la misma línea, Lucía Spagnolo sintetizó el núcleo del conflicto al señalar que resulta jurídicamente inviable la atribución de responsabilidades a códigos informáticos sin operadores humanos con control previo y efectivo detrás.

Las advertencias formuladas por magistrados y capitanes de la industria coinciden en un punto nodal: transformar el derecho societario en un vehículo de experimentación tecnológica sin garantías de trazabilidad ni culpabilidad humana expone tanto a los terceros damnificados como a la propia estabilidad del sistema económico a un vacío de indefensión institucional sin precedentes en la historia legislativa del país.

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