¿Tarifazos a Spotify y Netflix?
Para les simples mortales que no tuvimos formación dura en economía, a veces es complicado saber cómo se conforma la política fiscal y tributaria del país o de la región.
Desde que el nuevo gobierno anunció medidas tributarias que impactan sobre los consumos que se pagan en dólares, explotaron las redes y tanto funcionarios como periodistas que en otro momento apoyaban, defendían, argumentaban la importancia de los aumentos, ahora se escandalizan.
Es claro que para las mayorías que solo vivimos de nuestra fuerza laboral, cualquier movimiento económico que implique sumarle más restricciones a la propia vida, es una preocupación realmente importante. En un mundo donde ciertas expresiones y modos de producción cultural continúan siendo patrimonio de una elite, es importante reconocer el creciente desarrollo del consumo cultural digital al que se puede acceder masivamente, en gran medida debido al bajo costo de las suscripciones mensuales de diferentes servidores y la popularización de los dispositivos tecnológicos.
Hoy en día, el valor de la suscripción más cara de Spotify es equivalente a una botella de Coca y la suscripción más cara de Netflix con la que pueden acceder 4 dispositivos diferentes a la vez, cuesta lo que sale una pizza.
Ahora bien ¿cuán caro es ese acceso en términos comparativos? Si aplicáramos la trajinada argumentación con la que Juan José Aranguren Aranguren y Mauricio Macri pretendían justificaban los aumentos siderales de tarifas, cuando comparaban lo que se abonaba entre Argentina con los países vecinos por la misma energía nos encontraríamos con una sorpresa, más aún si tenemos en cuenta que Argentina comparada con algunos países de la región como Uruguay es un productor robusto de energía que promete shale oil y gas, a lo que se suman algunos costos en pesos y la siempre esquiva comparativa con los costos de producción y no con el precio internacional del crudo. Algo bastante diferente a la economía de las mencionadas plataformas que sorben cómodamente nuestros dólares desde el exterior.
Con solo comparar los datos de los costos en dólares de los distintos planes mensuales de suscripción (Plan Individual; Plan Dúo y Plan Familiar) que figuran en los sitios oficiales de Spotify en Argentina y la región, puede verse que nuestro país con los aumentos incluidos, representan las tarifas más bajas.
El Plan Individual de Spotify Uruguay es un 270% más caro que el de Argentina. En tanto el Plan Familiar de Spotify Brasil es un 104% mayor al nuestro.
Por su parte, relevando los sitios oficiales de Netflix Argentina y la región, (cuyos planes de suscripción mensual se distinguen en: Básico, Estándar y Premium), puede verse que la tendencia se repite. Según estas fuentes nuestro país, respecto a la región es donde hay mayor accesibilidad a los contenidos culturales de mayor consumo.
Como puede verse en el segundo gráfico, el valor del Plan Básico de Netflix en países como Perú, Paraguay y Uruguay se expresan en un 130,5% más caro que su versión Argentina.
Si bien a nadie le gustan los aumentos y el consumo cultural masivo es un derecho en cualquier política de Estado, resulta imperioso desdolarizar la economía y ordenar la deuda más grande de la historia que el gobierno saliente supo conseguir.
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