El Obispo de San Isidro, Monseñor Jorge Casaretto consideró que el 2009 fue un año difícil, con muchos hechos de inseguridad y poco diálogo, al tiempo que reclamó acuerdos para poder luchar contra la pobreza, el desempleo y las dificultades económicas.
En un mensaje publicado en el diario Clarín, el prelado indicó que "fue un año difícil: dificultades económicas, mucha gente sin trabajo, la inseguridad de las calles se cobró muchas vidas. Junto a ello la droga, la corrupción. Todo esto repercute también a nivel familiar, interpersonal".
En este sentido, Casaretto puso en duda que haya “algo para festejar” en estas fiestas, por lo que envió un mensaje navideño de “reconciliación, diálogo, justicia y solidaridad”.
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“Entre las personas está el miedo presente a salir a la calle, miedo a que los seres queridos no vuelvan, a las dificultades de hoy, pero también hay miedo por mañana. Miedo a que los hijos no reciban la educación adecuada, a no poder ofrecerles posibilidades a los jóvenes, a que no encuentren trabajo", reflexionó el obispo.
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Casaretto consideró que además de tener deudas económicas, “en nuestro país estamos padeciendo una deuda de sentido”, debido a que las adversidades “pueden hacernos perder el norte, la dirección de nuestra vida. Ya no sabemos adónde vamos y perdemos los motivos para vivir, trabajar y amar”, sentenció.
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En su mensaje, el obispo de San Isidro reclamó a las autoridades diálogo, justicia y solidaridad para “devolverle a nuestro pueblo el sentido de vivir y de luchar”.
Casaretto deseo feliz Navidad "a todos", y pidió "especialmente al Señor, por las personas que más sufren: los pobres, las víctimas de la droga, de la inseguridad, los inundados".
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