¿Para qué estudiar?: ahora se puede aprobar el secundario con un recurso de amparo
- Los casos de dos alumnos –uno de Córdoba y otro de La Plata- que recientemente lograron modificar su situación en el colegio interponiendo un recurso frente a la Justicia, muestran que el esfuerzo es casi un método pasado de moda para llegar al diploma.
- Dos profesionales de la educación -que, además, dirigen colegios- analizan qué se les enseña a los jóvenes cuando los problemas en la escuela se resuelven por vía judicial.
El hijo de un fiscal cordobés que cursaba quinto año se llevó a examen 12 de las 15 materias del programa. Aprobó 9 y para que no repitiera, sus padres interpusieron un recurso de amparo para que se las volvieran a tomar. Además, exigieron que no participara en esa mesa de examen ninguno de los docentes de la institución a la que concurría el alumno, aduciendo que lo discriminaban. El pedido fue exitoso y un juez autorizó al joven para que diera los exámenes y pudiera pasar de año. Como respuesta, el 15 de mayo hubo una marcha para protestar por la “injusticia de la Justicia”.
Una semana después se conocía otra noticia a la que los manifestantes cordobeses también podrían calificar como “La educación, de luto”: La mamá de una nena de la ciudad de La Plata que se había llevado tres materias y no se había presentado a los exámenes, por lo que debía repetir séptimo grado, consiguió mediante un recurso de amparo que pusieran una nueva fecha para que su hija pudiera presentarse. Otro éxito.
Sin duda, dos casos que abren el debate: ¿Qué se les enseña a los jóvenes al encontrar soluciones como estas? Al recurrir a la Justicia, ¿se beneficia a los chicos o se los perjudica?
“Con estas situaciones se les enseña a los jóvenes que es cierto lo que dice el refrán: `Hecha la ley, hecha la trampa´ y que si el papá tiene influencias, al chico nadie le va a poner un límite, por más barbaridades que haga”
Pero Wischñevsky no quiere dejar de aclarar que el sistema de la escuela media está en crisis: “Indudablemente hace falta un cambio, porque la sociedad y los adolescentes cambiaron, pero el secundario es el mismo de principios de siglo y esto también se relaciona con hechos como el que estamos comentando”.
Por su parte, Liliana Vicentini, licenciada en Educación y directora de la escuela Learning Proyecto Integral, se mostró preocupada por el hecho de que dos instancias tan importantes en la vida de un joven como son la escuela y la familia no puedan acordar.
“La escuela secundaria tiene que lograr hacer sentir a los alumnos que es valioso dedicar tiempo al conocimiento y los contenidos escolares tienen que resultar significativos para la vida de los chicos y para la cotidianeidad –señaló Vicentini-. Cuando la escuela sostiene formatos perimidos se desmotiva al alumno, que además está inmerso en una cultura que es como una promesa incumplida: la modernidad decía `Estudiá que vas a ascender en la escala social´, cuando en este momento la educación es el paracaídas para evitar el descenso de la escala social”, dijo.
La especialista buscó una explicación para los casos de Córdoba y La Plata en el estilo de vida actual: “En esta época la familia se ocupa menos de los chicos, porque los adultos invierten la mayor parte de su tiempo esforzándose por mantener un nivel de vida y cuando se dan cuenta de que al joven le pasa algo, ya es tarde, y toman medidas extremas que no son buenas para el niño sino que siguen deteriorando el sistema educativo”.
Desde el campo legal, el doctor Gregorio Badeni, profesor titular de derecho constitucional en la UBA, afirmó que los padres que eligieron el camino del recurso de amparo cometieron un error gravísimo: por un lado porque piensa que las decisiones que toman las autoridades escolares deben ser acatadas y respetadas en resguardo del principio de autoridad y, por otro lado, “porque deberían haber hecho un examen de conciencia para ver si son idóneos para calificar la decisión escolar o si no serán ellos los responsables de la conducta de sus hijos”.
“Sin embargo –aclaró el abogado-, no podemos desconocer que los padres tienen derecho a acudir al Poder Judicial cuando no están de acuerdo con algunas decisiones del establecimiento escolar al que asisten sus hijos, porque allí es donde, en última instancia, se resuelven las controversias de la vida civil”
Pero en estos casos, para Badeni hay un ejercicio arbitrario del derecho y, por lo tanto, el mismo desaparece: “En este uso abusivo de un derecho se va en contra del propio hijo, por el mal ejemplo que se le da, y en contra de la sociedad porque se trata de un propósito egoísta que va en detrimento del interés social”.
El profesor señaló, en coincidencia con los especialistas en educación antes consultados, que “la petición de estos padres es manifiestamente improcedente y lo único que hace es desarticular y fomentar el caos dentro del sistema educativo”.
Te puede interesar
Las Más Leídas






Dejá tu comentario