Absolvieron a una mujer que mató a su marido luego de años de maltrato
Nora Amaya quedó en libertad luego de ser juzgada por asesinar a Claudio Velázquez en 2012. Lo apuñaló en el abdomen en medio de un "trastorno mental transitorio".
El fallo fue celebrado no sólo por la absolución sino porque el fiscal del juicio, Santiago Vadillo, había solicitado 15 años de prisión para Amaya al considerar que se trató de un "homicidio calificado con circunstancias extraordinarias de atenuación" porque la pareja mantení a una relación "violenta".
Por su parte, Sanmamed había reclamado a los jueces que absolvieran a su clienta por entender que actuó en "legítima defensa", ya que estaba bajo una situación de "violencia extrema".
Además, les pidió que valoraran el principal peritaje psiquiátrico que se le hizo a Amaya, el cual determinó que al momento del crimen tuvo un "trastorno mental transitorio" que le impidió comprender la criminalidad del hecho.
Finalmente, dos de los jueces votaron por la absolución: son los mismos que el 3 de este mes también exculparon a Beatriz López (36), quien había matado de un tiro en la cabeza a su pareja policía porque la golpeaba y la violaba.
El hecho que se ventiló en el juicio ocurrió el 30 de diciembre de 2012 por la mañana en la casa que la mujer compartí a con Velázquez y sus tres hijos en la localidad de Villa Corina, partido de Avellaneda.
Cerca de las 7.30, Nora regresó de su trabajo como mucama en una clínica, no durmió, comenzó a limpiar la casa y empezó a ser agredida por su marido, quien se encontraba ebrio.
Luego, según declaró, Amaya fue a buscar a su hijo a lo de los abuelos, porque el niño estaba enyesado, y al regresar encontró la casa toda sucia, ya que Velázquez cada vez que comí a tiraba todo al piso.
"¿Fuiste a ver a tu macho?", aseguró la mujer que le gritó su pareja, ya que siempre la acusaba de ser infiel, y comenzó a amenazar con matarla delante de su hijo.
Fue allí que ella tomó un cuchillo que estaba en la cocina y se lo clavó a la altura del abdomen, por lo que el hombre murió a poco de ingresar al hospital.
Amaya estuvo casi un año presa por el crimen hasta que logró la prisión domiciliaria para poder cuidar a sus tres hijos.
Durante el juicio, los vecinos y el hijo de 15 años de Nora declararon que el hombre la sometí a maltratos desde hacía muchos años y que siempre le gritaba y le pegaba. "Yo sufría con ella", afirmó una vecina que vive en la casa lindera y que todas las noches escuchaba los gritos de la mujer y el llanto de los chicos.
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