Asesino, doblemente asesino

Sociedad

Escribe Mauro Szeta

No hay atenuantes. No hay justificación. Nada importa. No tiene relevancia, si el robo había ocurrido, o no. Lo cierto es que un hombre llegó en su auto a una plaza de Zárate. Estaba acompañado de su hijo. Y delante de ese hijo, encaró a dos nenes que jugaban en la plaza Soldado Argentino.

De acuerdo con los testigos, el hombre bajó del auto y le dijo a uno de los nenes: "¿Vos le robaste el celular y la campera a mi hijo?". La respuesta, ni llegó. El hombre sacó un arma y empezó a los tiros. Mató a sangre fría a uno de los nenes a los que culpaba de ladrones, y al otro, le disparó también. Esos tiros, no hicieron blanco por fortuna.

El asesino hizo todo delante de su hijo. Se subió al auto y escapó. Para la fiscal, no hay dudas. Se trató de un homicidio calificado. Hubo saña y alevosía.

El asesino fue doblemente asesino. Primero, porque mató a un nene a sangre fría, y después, porque cometió la faena criminal, delante de su propio hijo. Tremendo.

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