Dictaron la prisión preventiva a la "Banda de la Cheta"
Nueve miembros del grupo de delincuentes que asaltaban ancianos liderados por una estudiantes universitaria quedaron detenidos por el riesgo de fuga e interferencia en la investigación.
Si bien la defensa de Blanco, a cargo del abogado Agustín Rodríguez Lamas, tenía la esperanza de que el juez Véndola le baje la calificación y permita una prisión domiciliaria, la estudiante de relaciones públicas de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), continuará detenida en el penal de Melchor Romero.
En tanto, los investigadores localizaron a un décimo imputado, quien estaba preso en la Unidad 9 de la ciudad de La Plata en el marco de otra causa.
El imputado, de apellido González Mosquera, era buscado por los robos a ancianos desde septiembre, cuando fueron detenidos los otros acusados de integrar la banda, luego de haberse hallado una huella suya en la casa de una de las víctimas.
Los pesquisas realizaron varios allanamientos sin resultados hasta que determinaron que días atrás González Mosquera había sido detenido en La Plata por un asalto a una pollería y acusado de "robo calificado" y "tenencia ilegal de arma de guerra".
Tras ser notificado de que también quedó detenido por los robos a los ancianos, la fiscal a cargo de esa causa, María de los Ángeles Attarián Mena, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada 2 de Berazategui, lo citará para que este jueves preste declaración indagatoria.
En la causa hay otros imputados que están en libertad, entre ellos, la madre de "La Cheta" y suegra de Emmanuel, Ana Gana (60), una martillera pública domiciliada en el barrio porteño de Belgrano, que está acusada de "encubrimiento" por haber otorgado domicilios a su hija y su yerno para guardar parte de los botines.
Las escuchas telefónicas a la banda son una de las principales pruebas que incriminan a los acusados. En ellas, se oye cómo el sindicado líder de la banda, "Ema", habla con otros imputados sobre la planificación de los robos, sobre los "tíos" (abuelos) que debían asaltar y los "paquetes" (botines) obtenidos en los robos.
También queda claro en las escuchas que tanto Tamara como su madre, sabían que García robaba y era investigado por la policía, e incluso que éste le daba a su novia parte del dinero que conseguía robando.
Algunos de los imputados también están comprometidos por los reconocimientos que las víctimas hicieron sobre algunos objetos robados secuestrados en sus domicilios.
Cuando en septiembre pasado esta banda fue desbaratada por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes, se informó que esta organización de "roba abuelos" cometía la mayoría de los hechos en Quilmes Centro y Berazategui.
De acuerdo a la pesquisa, a la universitaria Blanco se le atribuye el rol de "marcar" las casas de algunas de las víctimas.
La banda elegía días de lluvia para consumar los asaltos, en horario de madrugada y utilizaban herramientas para abrir las ventanas y reducían a los moradores para comenzar a robar los objetos de valor que encontraban.
En los 25 allanamientos realizados, se recuperó dinero en efectivo, más de 34 relojes sustraídos en las distintas viviendas y hasta una colección de soldaditos de plomo.
Además, se incautaron seis armas de fuego, guantes de látex, precintos plásticos, pasamontañas y hasta las máscaras del hombre araña con las que, según algunas de las víctimas, se cubrían el rostro algunos de los asaltantes.
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