Pruebas desaparecidas, un viaje a la impunidad
Desde el arranque, el asesinato de Marisol Oyhanart en Saladillo, dejó infinidad de dudas. Se investigó al marido. Se habló de distintas data de muerte. Se acusó a un lugareño. La fiscal pidió detenerlo, y el juez no aceptó por falta de pruebas.
Informa Mauro Szeta.
Por Mauro Szeta
El asesinato fue en abril. Cinco meses después, el caso suma escándalo tras escándalo. Ahora, desaparecieron del expediente pruebas cruciales.
No aparecen ni las zapatillas de la víctima, ni su calza, ni las muestras de sangre del único imputado, Jhonatan Bianchi. Todo estaba secuestrado en la fiscalía de la ciudad. Desde hace diez días, nadie sabe qué pasó con las pruebas.
Pero hay más. Policías deberán dar explicaciones en la justicia y en sede administrativa. Es que aún cuando no había aparecido el cuerpo de la mujer, se detectaron llamadas entre policías locales, y un supuesto amante de la mujer, que al parecer, no fueron documentadas.
Pasan los días, y el caso sigue sin certezas. Sólo se sabe que a Marisol la mataron brutalmente. Un crimen despiadado, repleto de saña. Un crimen sin respuestas.
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