Preservativos, para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero

Sociedad

*Hace unos años, se compraban en el quiosco, mirando para abajo y en absoluto secreto. Hoy, se venden en los supermercados y las farmacias y ocupan góndolas a la altura de los ojos de los chicos.
*Aquí, un recorrido por la enorme variedad que se exhibe al lado de las aspirinas y que conforma un verdadero menú gourmet.

En una cadena muy importante que comercializa productos de farmacia y perfumería, una nenita apoya su espalda contra la pared y le pide a la mamá que se fije cuánto mide en la regla que está decorada con jirafitas de colores. Se queda quieta, derechita y mira fijo hacia adelante, donde una góndola despliega, a la altura de su ojos, una enorme variedad de preservativos: “Mami, ¿eso qué es?”, dice la nena, ya más interesada en las cajitas de colores que en la jirafa que prometía contarle cuánto había crecido ese verano.

Y es que los preservativos, según Mario Pecheny, que trabaja sobre temas de salud, sexualidad y derechos humanos como investigador del Conicet en el Instituto Gino Germani,  pasaron de la clandestinidad a las góndolas de la mano del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Los preservativos pasaron de la clandestinidad a las góndolas de la mano de las enfermedades de transmisión sexual.    

“La epidemia de VIH-Sida hizo visibles las relaciones sexuales y llevó a que al preservativo, a diferencia de otros métodos anticonceptivos, se lo despegue de la idea de enfermedad y se le busque el costado juguetón, para que no se transforme en un obstáculo en la relación sexual”, explica Pecheny.

Y volviendo a la góndola, llama la atención la oferta de preservativos, que ahora vienen acompañados de toda clase de “extras” para enriquecer el encuentro sexual, y que muchos hombres y mujeres suman a la compra junto con el champú y las barritas de cereal.

Según el investigador, los preservativos pueden compararse con el Mejoralito para los chicos: “Ya que es un remedio que tienen que tomar, por lo menos que tenga gusto a frutilla. Y ya que hay que usar preservativos, algo que naturalmente el hombre no usaría, por lo menos que se los pueda ligar al placer de alguna manera”, señala y plantea que esto también tiene que ver con cuestiones de marketing que intentan despegarlo del carácter médico para erotizarlo.

“Con la separación de la sexualidad de lo moral, con la desacralización del sexo, se produjo una banalización del preservativo en el mejor sentido: hoy es algo que todos deberían llevar en el bolsillo o en la cartera, porque es un bien de necesidad cotidiana”, asegura Pecheny.

El marketing de hoy busca resaltar el costado juguetón de este producto.    

Preservativos a la carta

Del único y monótono preservativo de hace unos años, llegamos hoy a un abanico de opciones que se despliega frente al consumidor como un verdadero menú gourmet:

La entrada:

Para empezar a hablar, están los preservativos lisos, anatómicos –para aumentar la sensibilidad-, escamados o texturados, con tachas, ultra-finos, con lubricante, con espermicida, de colores rojo, verde y amarillo y hasta negros para los más osados. También existen los de medidas Large, para los más dotados.

El plato:

A la hora de los bifes llegan los preservativos que podrían considerarse platos de autor y que vienen en cajitas que prometen todo lo necesario para alimentar la pasión: preservativos con un pequeño –pero potente- vibrador, otros que vienen con plumas, con tatuajes saborizados y comestibles, con geles íntimos, con mini-libros ilustrados del kama-sutra, con cremas para masajes, con mapas erógenos o sahumerios. Además, están los ultra-resistentes para sexo fuerte.

Negros, escamados, con tachas o acompañados con un mini-Kamasutra, con geles íntimos, plumas y sahumerios, hay para todos los gustos.    

El postre:
 
Sin duda, lo mejor para el último paso de esta degustación son los preservativos saborizados: especialmente pensados para tener sexo oral, vienen sin lubricante y con gusto a frutilla.

Y para la sobremesa, una buena idea es darse una vuelta por las páginas de Internet de las primeras marcas de preservativos, que con una fuerte apuesta a la estética muestran sus productos, dan a conocer eventos y tienen espacio para la moda, la música, la noche y las propuestas de comida gourmet. De esta manera, no queda lugar para la duda: los preservativos del tercer milenio llegaron para sazonar y hacer más picantes los momentos compartidos.

Dejá tu comentario