#Debate: ¿debe el Estado legalizar la prostitución?
Con el fallo de la jueza Natalia Molina al respecto del reconocimiento del trabajo sexual, retorna con fuerzas un debate que tiene por objetivo reflexionar y fijar una postura en relación al ejercicio voluntario de la prostitución. Quienes están a favor de su regulación defienden el legítimo uso de la libertad y la necesidad de adquisición de derechos laborales por parte de los implicados, mientras que quienes optan por su abolición, consideran que en realidad esta elección nunca es libre y jamás puede verse por fuera de la cosificación del cuerpo y la mercantilización humana. Entonces, ¿cómo pensar esta situación?
Foto ilustrativa
Así pues, podemos pensar que si la prostitución ha existido siempre, no tenemos otra opción más que aceptarla así no estemos de acuerdo con su ejercicio, por lo que las leyes no deberían prohibirla si no posibilitar que quienes se dediquen a ella tengan garantizados derechos laborales y sanitarios mínimos. Esta postura se basa también en la pregunta acerca de por qué alguien que haya optado por realizar esta actividad debe estar necesariamente reducido a la marginalidad y la clandestinidad, permitiendo su explotación y todo tipo de vejaciones que poco tienen que ver con un estado de derecho.
Por todo ello, tal vez el Estado tenga como tarea pendiente valorar y recuperar la palabra y la voz de estas personas, de estos seres humanos que habrán tomado decisiones que costará entender pero que, en definitiva, no buscan dañar al otro. Así, si se logra esta recuperación pueda ser que se entiendan los por qué de esta actividad y se puedan encontrar prácticas que tiendan en definitiva a solucionar el gran problema de nuestro tiempo: la desvalorización del ser humano.
Por Federico Emmanuel Mana
Licenciado en Filosofía
@fede_mana
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