Se supo: los hombres fingen más orgasmos de lo que ellas creen

Sociedad

Muchas mujeres se sienten culpables por las mentiras piadosas de cama, a saber, unos gemidos de más. Sin embargo, la exageración de orgasmos no es exclusividad de su género y por diversas causas hay hombres que optan por la ficción del placer.


 


¿Puede un hombre eyacular pero no alcanzar el orgasmo? La sexóloga uruguaya Carolina Villalba despeja dudas. “Existe el orgasmo sin eyaculación y también la eyaculación sin orgasmo, lo cual se facilita por la anatomía de los genitales internos del varón. El orgasmo es el fin de un camino donde la excitación debe ir subiendo y hay un mínimo requerido para poder descargar toda esa energía, si no se llega a ese nivel de excitación requerido, el orgasmo no aparece o es menos intenso, pero la eyaculación puede suceder”, explicó a minutouno.com

Patricio (26) contó su padecer. “Me apabullaba, ella era una bomba sexual y yo en vez de relajarme me inhibía y terminaba perdiendo la erección. Era terrible porque para no ser menos, fingía que la pasaba bien. La terminé dejando y nunca le dije mi problema, que todavía padezco".

El por qué

Para el sexólogo Ezequiel López Peralta, “el hombre también simula” aunque es un fenómeno poco común. Además, describió algunas de las circunstancias que pueden provocar la eyaculación sin haber alcanzado el goce máximo: “Sin preservativo no se puede disimular, por eso hay quienes después del acto sexual se lo sacan rápidamente para evitar ser descubiertos. O en hombres con poca erección que cuando la pierden simulan estar alcanzando el orgasmo."

En el caso de Carlos (45) su eyaculación precoz lo condujo a mentirle a su pareja. La angustia por no poder sincronizar el placer lo turbó en demasía y decidió concurrir a un especialista. López Peralta, explica cómo ocultan su mal quienes padecen este problema. “Hay muchos eyaculadores precoces que siguen el coito tratando de que no se note y cuando pierden la erección simulan el goce”, explicó el sexólogo especialista en besos.

Mal de muchos

Por su parte, Villalba contempla motivos más bien “cotidianos” para explicar por qué algunos hombres se reservan de llegar “a la cima”. “Están aquellos que por alguna razón no desean gastar esa energía en ese momento, resguardándose para un encuentro deportivo, o simplemente porque quizás entienden que si tienen un orgasmo van a quedar muy cansados. Por ejemplo en un coito matinal cuando luego deben ir a trabajar o si quieren mantenerse alerta ante alguna actividad”.

En todos los casos, el “engaño” no suele ser advertido por la compañera de alcoba ya que es disimulado con gemidos, movimientos y muecas faciales similares. “Se prioriza más la buena imagen en contra del propio placer. Sólo se intenta quedar bien parado frente a la mujer”, apuntó López Peralta, que si de conocer los motivos se trata, adujo la desconcentración, efectos del alcohol y de presentarse con frecuencia, lo que se denomina “Aneyaculación”.

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