Todavía quedan buenos vecinos y con onda
*Pese al aumento de las ocupaciones y la disminución de la vida social en el barrio, aún quedan vecinos solidarios.
*Siempre están listos para socorrer al compañero de cuadra que los necesite y si alguno se va de viaje le cuidan la casa, le riegan las plantas o se ocupan de su mascota.
*minutouno.com te invita a conocer las historias de los buenos vecinos.
La vecindad del Chavo
Inés Pardo es uno de los personajes más queridos de su cuadra. Todos confían en ella.
“Hace 37 años que vivo acá y todo el mundo me conoce. Más de una vez tuve que recurrir a alguno de los vecinos. Un día empezó a salirme sangre de una de las várices y salí corriendo a pedirle ayuda al matrimonio de enfrente que en seguida me llevó a la guardia”, contó el ama de casa Inés Pardo (66), quien dijo tener las llaves de 4 casas para cuidarlas cuando sus dueños se van de viaje.
María Mercedes Carreras nació en Paraguay pero vive en Villa Devoto desde hace unos años. Comparte la casa con su mamá, su hija y su nieta y tiene contacto con varias personas del barrio porque trabaja como modista y los vecinos le llevan cosas para coser.
Sin embargo, entabló una excelente relación con la señora de al lado. “Tenía que preparar la comida para Navidad y se rompió el horno. Por suerte, la vecina me prestó su cocina y puede hacer todo lo que necesitaba”, recordó agradecida la mujer.
Algo similar le pasó a Graciela (51) hace menos de un mes cuando se descompuso su heladera y esperaba invitados a cenar esa misma noche. “Me agarró un ataque, tenía miedo de que se eche a perder todo lo que había cocinado. Me salvó la vecina de enfrente que me hizo un hueco en su heladera”, explicó.
Fiestas y cumpleaños juntos
A veces, el mismo vínculo que los une para darse una mano cuando el otro lo necesita, también los lleva a compartir momentos importantes de la vida de una persona como un casamiento o las fiestas de fin de año.
Una Navidad María Mercedes terminó de preparar la comida en la cocina de su vecina porque su horno se había roto.
Inés recordó con mucho afecto y nostalgia los tiempos en que no había tanta inseguridad y los vecinos de la cuadra armaban las mesas en la vereda para brindar todos juntos. Según la mujer, fue una época muy linda en la que hasta se organizaban bailes en la calle.
Pablo Gonzáles (24) vive en un edificio y si bien se queja de que los vecinos tiran basura en los patios internos de su departamento también reconoce que se lleva muy bien con una de las familias del lugar. “El año pasado los invitamos al casamiento de mi hermano”, ejemplificó el joven.
Los asados e invitaciones a comer tampoco escapan a la rutina del barrio. Mientras que Inés recordó con cariño a un matrimonio vecino que falleció hace unos años (Juan y Pierina) y con el que solía compartir asados junto a su marido, Graciela dijo que cuando la mujer de enfrente hace pizza, ella hace empanadas y se las intercambian.
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