Pese a que ya no es obligatorio, en la Ciudad muchos mantienen el uso del barbijo por prevención

Sociedad

Una vez más hay idas y vueltas entre la Ciudad y Nación sobre el uso del barbijo, por su parte muchos deciden seguir usándolo en lugares cerrados.

Empleados, comerciantes y trabajadores de la salud que viajan diariamente en transporte público y realizan su actividad laboral en lugares cerrados en la Ciudad de Buenos Aires coincidieron en manifestar que "todavía no está la situación para dejar de usar el barbijo", a pesar de que el Gobierno porteño comunicó oficialmente que deja de ser obligatorio en el distrito luego de dos años de pandemia.

"No es una obligación, pero para mí hay que seguir usándolo", sostuvo Abel Tecachú, de 50 años, empleado de la empresa Telefónica, que llegaba al microcentro desde una oficina en el barrio porteño de Once porque su trabajo le implica viajar de un lugar a otro e hizo una pausa para hablar con Télam.

"Me parece que todavía no estaría la situación por la cantidad de casos", dijo, por su parte, Leandro Aller, al salir de la boca del subte de la línea A en Plaza de Mayo para dirigirse a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), donde trabaja.

Desde este jueves, el uso de barbijo dejó de ser obligatorio en lugares cerrados y el transporte público en la Ciudad de Buenos Aires, aunque desde el Ministerio de Salud porteño dijeron que su utilización sigue siendo recomendado. No obstante, el Ministerio de Transporte de la Nación recordó que el uso del barbijo sigue siendo obligatorio en el transporte público de jurisdicción nacional, "como el tren y el colectivo tal como establece CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte)".

Helen Breña es una enfermera de 38 años que vive en la localidad bonaerense de Campana y hoy viajó a la Ciudad de Buenos Aires para dirigirse al Consulado de Perú. "En algún momento pensé que estaba bueno dejar de usarlo porque te cansa el barbijo, pero ahora de nuevo están presentándose casos de Covid y aún así con personas vacunadas. Así que a mí me parece que tendríamos que seguir usándolo", dijo al salir del subte.

En el espacio público le parece que "está bien" abandonar su uso ya que "en pleno calor te falta el aire, te descompensa", pero en espacios cerrados como en su trabajo va a mantener su uso.

Florencia, de 24 años y también personal de salud, coincidió en no estar de acuerdo con abandonar el uso de los barbijos especialmente en el transporte público porque "son ambientes muy cerrados" y además permiten prevenir "no solamente el Covid, sino también otras enfermedades que se transmiten sobre todo en el invierno".

"Me preocupa porque aumenta la transmisibilidad de los virus que hay, pero tampoco podemos andar obligando a la gente a utilizarlo. Va más por cuidado propio creo yo", dijo, mientras esperaba el colectivo 33 sobre la avenida Paseo Colón, en el barrio de Monserrat.

Sobre la calle Balcarce al 200 se ubica el comercio "Las Morenas", una panadería que se inauguró hace 17 años y actualmente la administra un matrimonio. Al local ingresan continuamente clientes que Uriel Damián Parisi, un hombre de 40 años, recibe con calidez.

"Me parece que es un poco ilógico todavía, a pesar de que estamos vacunados y todo, pero más que nada para prevenir. Porque viste cómo es, cuando uno se relaja... Todavía hay focos de contagio, todavía hay mucha gente que no está vacunada", dijo a Télam, en uno de los escasos momentos libres entre cliente y cliente.

Uriel lleva a sus hijos a un colegio cercano al comercio y cuenta que hay "varios casos de papás que se han vacunado con la cuarta dosis y están con focos de contagios".

Por esta razón en su local mantendrá los cuidados recomendados ante la circulación del virus.

"Yo todavía me voy a seguir cuidando y vos a seguir teniendo un cartelito en la entrada que diga 'Prohibido el ingreso al local sin barbijo', por cualquier cosa tanto para mí como para el ciudadano común", concluyó.

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