Un parto: las parteras en plan de lucha piden ser reconocidas
- Desconocidas por las empresas de medicina prepaga, las obstétricas dependían, hasta hace poco, de la buena voluntad del obstetra que decidía cuánto y cómo cobraban.
- Ahora, en plena lucha por sus derechos, le cobran directamente a la embarazada y reclaman ser reconocidas como prestadoras directas de las prepagas.
Para toda embarazada que tenga una medicina prepaga o una obra social, la partera viene incluida en una especie de “combo” junto al obstetra que elige. Esto es importante, porque al ponerse en manos de un equipo se puede esperar un estilo común y una forma de trabajo coherente entre los profesionales.
Gabriela Trentini, obstétrica –tal es el nombre “oficial” de las parteras-, explica que hasta ahora los honorarios se cobraban a través del médico: “La prepaga le abonaba al obstetra un monto por parto y él nos pagaba a nosotras –dice Trentini-, pero esta situación era un poco arbitraria, ya que dependíamos de cobrar cuándo y cuánto ellos querían y nunca se pagaban las visitas diurnas y nocturnas, que son muy comunes en las embarazas cuando llegan a término”.
Después de reclamar durante muchísimo tiempo, a principio de año se realizó una asamblea extraordinaria en la Asociación Obstétrica Metropolitana y por unanimidad se decidió tomar una medida de fuerza, que empezó el 1 de junio con el cobro directo a la paciente.
El reclamo incluye la independencia de la profesión, el cobro directo de los honorarios y la recomposición salarial: “Una partera estaba cobrando entre 50 y 110 pesos por cada parto y entre 40 y 85 por el curso de pre-parto, cuando la carrera de obstétrica requiere 4 años de estudios de nivel universitario a los que se accede después de pasar un examen y es una profesión que demanda una actualización permanente –señala la profesional-. Además, las parteras son monotributistas, tienen que tener un seguro de mala praxis, mantener un beeper y un celular, estar disponibles los 365 días del año, contar con un vehículo o pagar un taxi para trasladarse de manera urgente a los sanatorios y eso no se cubre aunque cobres 110 pesos el parto”, plantea Contreras y comenta que por eso se decidió, en asamblea, que el piso básico de un parto debía ser de 200 pesos y que cada partera ubicaría sus honorarios, a partir del básico, de acuerdo a su experiencia.
En relación a los honorarios, Contreras agrega que en algunas prepagas hace 15 años y en otras hace 21 que cobran exactamente lo mismo, a pesar de que a los usuarios se les ha aumentado la cuota cerca de un doscientos por ciento.
“Llegamos a esto después de varias cartas solicitando reuniones para hablar de los honorarios y del cobro directo, y después de que las prepagas desoyeron los pedidos. Ahí vino la carta documento y después de mandar la segunda llegó la medida de fuerza”, expresa la profesional y toma el ejemplo de “unas pocas colegas” que consiguieron –después de luchar mucho-, que les otorgaran un número de prestadoras para cobrar directamente, lo que demuestra que el cambio es posible.
Según la partera, las medicinas prepagas no quieren asociaciones ni gremios de por medio: “Dicen que ‘con la triple A es suficiente’, refiriéndose a la Asociación Argentina de Anestesistas, que se agruparon y consiguieron muchísimas cosas”.
Desde la Asociación Metropolitana de Obstétricas denuncian que las prepagas las amenazan con poner parteras de guardia en los sanatorios de primera línea y, frente a esto, Contreras responde: “Una cosa es en un medio hospitalario, donde la situación es otra, pero una mujer que gasta entre 500 y 1000 pesos al mes en una prepaga no va a aceptar que la tacte una persona distinta cada vez que debe revisarse –afirma-. Además, una partera de guardia no tiene experiencia, no conoce a la embarazada y no está disponible para hacerle una consulta por teléfono. Las embarazadas quieren elegir un equipo que respalde la salud médica y emocional de ella, de su bebé y de su pareja”, plantea Contreras.
Paso a paso: cómo es la relación con la partera hoy
Cuando la mujer cumple las 28 semanas de embarazo el obstetra la deriva a la partera de su equipo y en ese encuentro se pacta cómo va a ser su preparación para el parto y se le informa el honorario. Después se le entrega un recibo oficial sobre los honorarios del curso y del parto para que ella gestione el reintegro en la empresa de medicina a la que estén asociadas.
“Si la prepaga se niega a realizar el reintegro, les explico a las mujeres que tienen que recurrir a Defensa del Consumidor y hacer la denuncia” –dice Contreras y advierte que esta situación se va a extender hasta que las prepagas llamen a la Asociación para tener una reunión para negociar. “Ya hay dos Obras Sociales que acordaron esto: Osdip y Simeco”, señala la obstétrica.
Según Contreras, la comunidad médica las mira con admiración y la respuesta de las pacientes es de una empatía total porque no conocían las condiciones en las que estaban trabajando las parteras.





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