Un restaurante de cocina de autor duró menos de nueve meses en San Telmo y cerró: rematan todo el salón

Sociedad

Abrir un local de gastronomía es un desafío olímpico en tiempos de crisis económica y caída del consumo, y algunas experiencias terminan antes de lo previsto.

Un restaurante de San Telmo cerró sus puertas por la crisis económica después de apenas nueve meses de funcionamiento, y este miércoles salieron a remate todas las partes de su cocina y salón: mobiliario, enseres, máquinas y hasta la decoración.

"Todo instalado, nueve meses de uso", anunció la casa de remates especializada en locales de gastronomía que condujo este miércoles la venta de mesas, sillas, vajilla, blanquería, cristalería y máquinas de todo tipo del restaurante de San Telmo que ofrecía cocina de autor.

Lo esperable es que quienes compren las cosas del exrestó aprovechen también el salón, y que el local reviva pronto aunque sea con otro nombre y otra impronta.

restaurant cierre

Estos son tiempos mezquinos para el ágape, para la cocina especializada o de autor, que denota originalidad, exclusividad y un toque personal del chef que convierte al menú en algo irrepetible.

Quizás por eso el emprendimiento de San Telmo no llegó al año de funcionamiento sin convertirse en una nueva baja producto de la crisis económica que desintegró el poder adquisitivo del segmento del público que busca ese tipo de experiencias en gastronomía.

Sin embargo, en otras coordenadas del Área Metropolitana de Buenos Aires se registraron situaciones similares hasta en locales de comida rápida, pizzerías o hamburgueserías, lo que denota una tendencia generalizada a considerar la salida a comer afuera como un gasto superfluo: las cosas no están para eso.

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En algunos casos se trató de locales que no habían logrado encontrar el equipo o sistema ideal para su funcionamiento, pero en otros se trató del resultado posible de una apuesta personal.

Lo más notable es que ni siquiera los establecimientos de renombre, con trayectoria e historia, lograron retener a la clientela, o al menos mantener las cuentas en orden mientras pasa el temporal.

Otro tanto ocurrió con los cafés de especialidad, que como le pasó a las cervecerías y tap rooms hace algunos años encontraron su techo y ahora buscan su piso.

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