Una condena, un relato veraz, y la sospecha de más casos
Por Mauro Szeta
El fallo del Tribunal Oral de Bahía Blanca confirmó todo lo que se dijo, o casi todo. La condena no dejó lugar a dudas. Para los jueces, Sonia Molina fue estafada, esclavizada, lesionada y violada.
Lo único que los jueces no probaron es que el plan de Estefanía Heit y Jesús Olivera, haya consistido en dejarla morir, o mejor dicho, en intentar su asesinato.
De todos los delitos que le imputaron a la dupla, el Tribunal probó las estafas, las lesiones graves, la reducción a la servidumbre y el abuso sexual con acceso carnal.
El fiscal había pedido 22 años para Olivera y 16 para Heit. Les dieron 18 y 13. Sonia Molina está convencida que no fue la última víctima y pidió que se investiguen más casos.
Heit y Olivera recibieron el fallo, tranquilos. La audiencia final no fue audiencia de besos, ni arrumacos.
Sonia Molina tuvo que repetir una y otra vez su calvario. Tuvo que luchar contra los prejuicios. Tuvo que bancar que dudaron de su relato.
Hoy tiene media batalla ganada. Hay una condena. Sus captores están presos, pero también es cierto que la sentencia la van a apelar, y la Casación primero, y luego la Corte Provincial, van a decidir.
Sonia ya no es la misma y una y otra vez le repite a quien quiera oírla: "Muchas veces no me escapé por temor a que mataran a mi hija. Ahora, llegó el tiempo de vivir en paz con ella"
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