Cuando Gisell Prieto regresó a su departamento, lo encontró revuelto. Le robaron todo lo que tenía algún valor, desde la cámara de fotos y un alajero hasta una computadora nueva, con sólo tres meses de uso. Nada vale tanto como lo que guardaba en su notebook, donde estaban las últimas 140 páginas de la tesis que realiza desde hace un año junto a Naimid Veloso y Sofi Passamonte.