Marlies Mejías García salió legalmente de Cuba y fichó en Argentina
En Cuba, si uno es un deportista de elite y quiere competir a nivel mundial, tiene tres opciones: hacerlo cada tanto con la selección; pedir autorización a las instituciones oficiales para fichar por un equipo internacional o, directamente, fugarse.
Marlies se divierte con las colombianas Parrado y Meneses. El Ladies Power tiene como meta tener a los mejores proyectos y desarrollarlos. (Jim Gavenus)
La mayoría de los atletas tomó dos de las tres alternativas: algunos eligieron vivir en el país e ir, como máximo, a panamericanos, centroamericanos o Juegos Olímpicos mientras que otros se inclinaron por la decisión más drástica.
Una movida histórica porque ella fue la primera ciclista en concretar una salida legal desde Cuba, abriendo una puerta para los demás.
"Hubo muchos momentos en que pensé que se iba a poder conseguir el permiso de Cuba. Ya lo habían intentado equipos de España e Italia, pero era muy difícil cumplir los requisitos de la Federación Cubana de Ciclismo y, a la vez, del Instituto del Deporte Cubano (INDER). Pero Verónica (NdeR: Martínez, la manager del Ladies Power) tuvo mucho tezón, nunca se rindió y lo consiguió luego de un año de muchas idas y vueltas", explica Marlies.
Nicolás Muszkat, creador y director del Weber Shimano Ladies Power, rescata el hecho histórico del fichaje. "El suyo fue el primero y luego se dio alguno más. Fue abrir un mercado, una fuente de talento como lo es ciclismo femenino cubano. Como cuando se produjo la apertura de la URSS o la NBA empezó a contratar extranjeros... Haberlo logrado desde el equipo es un orgullo y va con nuestro objetivo de desarrollar talentos y tener a las mejores de Latinoamérica", asegura el mentor de este team.
La histora de Marlies es emocionante. Hasta los 12 años nunca se había subido a una bici. Ni había practicado ningún deporte. Nacida en Guantánamo, ciudad famosa en el mundo por tener la cárcel de máxima seguridad que los estadounidenses usan para aislar a terroristas, Marlies comenzó de grande, junto a su hermana gemela Marlín, casi obligadas por las áreas deportivas que tienen en las escuelas de La Habana.
"Mi hermana era mejor, pero tuvo que abandonar por una enfermedad y seguí yo. De a poco me di cuenta que me gustaba mucho, que podía tener un futuro y de allí en más no paré de trabajar para ser lo mejor que pueda ser", cuenta Marlies desde Estados Unidos. Fue sorprendente su explosión porque en un año y medio, a los 14, ya estaba en la preselección cubana.
"Empecé a ganar en la escuela, luego a nivel municipal, después provincial y ahí me pasaron a otro nivel. Nunca pensé que llegaría tan rápido, aunque se dio naturalmente", dice ella, quien impresionó en los Panamericanos juveniles (dos oro y una plata) y enseguida fue a un Mundial de mayores y terminó 4° siendo junior. "Y eso que en tecnología estábamos muy atrás de las potencias. ¿Cómo lo hice? Creo que el corazón nos diferencia a los cubanos", explica con orgullo.
Marlies es de pocas palabras, pero ideas claras. En relación al régimen cubano y a sus convicciones, asegura: "Nunca pensé en fugarme. Yo no lo haría por nada, ni por 1.000.000 de dólares. Estoy orgullosa de lo que me da mi país y se lo agradezco. Tampoco, por suerte, tengo amigos o familiares que lo hayan hecho. Sí conozco algunos, y sus historias no terminaron bien. Incluso algunos quieren volver, afuera tampoco hay un paraíso... Es verdad que en el exterior mucha gente habla del régimen sin conocerlo, tiene una visión equivocada... Cree que la gente está presa, que no hay libertades y en Cuba hay muchas cosas buenas de las que no se habla. A veces todo está teñido de lo político".
"Yo siempre estuve cómoda en mi país y si no se hubiese dado la salida por la vía legal, estaría todavía ahí, sin problemas", dice quien tiene un pasaporte oficial y la posibilidad de salir y entrar cuando quiere.
Para Marlies, el fichar con el Ladies Power y ganar un sueldo le permite mantener a toda su familia, incluyendo a su abuela, hermana y sobrina. "Sabe que toda su familia depende de ella", revela Martínez. Con los muy importantes incentivos que da el gobierno cubano por resultados, Marlies logró comprarse su casa y puede vivir mucho mejor que la media de los cubanos. "Pero ella es muy humilde, sencilla y no tiene divismos. Eso sí, es una competidora nata que siempre está buscando ganar", completa Vero.
La lealtad de Marlies también es para destacar. Tras los últimos triunfos, varios equipos poderosos se acercaron para ofrecerle más dinero y sacarla del Ladies Power. Y su respuesta fue la misma cuando pudo tener la chance de fugarse de Cuba: "No, gracias, estoy bien así".
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