La verdad que nadie cuenta de la salida de Diego de la Selección

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Ni Maradona ni el presidente Julio Grondona dicen todo. Lo que callan y las razones reales del escándalo por la abrupta salida del entrenador. Una telenovela por entregas (Qué fea palabra).

En la tormentosa conclusión de la “era Maradona” nadie dice toda la verdad. O, para ser más precisos, cada uno cuenta la parte de la verdad que más le conviene. Diego, despechado, aseguró que “ellos”, por Julio Grondona y Carlos Bilardo, sólo piensan “en sus intereses y en su billetera”. Los imputados no contestaron la acusación de manera directa, prefirieron responder por los “delitos” de traición o mentiras seriales.

minutouno.com reconstruyó las últimas 72 horas de esta pelea de alcance mundial y puede contar lo que pasó realmente en la reunión de dos horas entre Diego y Don Julio. Y qué fue lo que disparó el escándalo, un escándalo que todos los involucrados hubieran querido evitar.

Grondona no le borró a los siete colaboradores, como aseguró Diego en la bien redactada exposición que leyó en la conferencia de prensa en Ezeiza. Le apuntó, exclusivamente, a Alejandro Mancuso. Y le hizo saber algo que se hubiera tolerado si los resultados y las actitudes del cuerpo técnico hubieran sido otras. La convocatoria de más de un centenar de jugadores fue criticada por casi todos, pero las charlas de Mancuso con los representantes de muchos de ellos le habrían colmado la paciencia al eterno conductor de la AFA.


 


Bilardo, director de Selecciones Nacionales y ahora escudero de la AFA, ya hizo públicas las diferencias con Mancuso. El técnico campeón en México 1986 amenazó en diciembre pasado con contar “quién es Mancuso” en su programa de radio. Pero ante el micrófono el "Narigón" calló. ¿Por qué? Como él mismo admitió hace dos días, Grondona le impuso el silencio.

La ira de Diego por la cancelación del partido amistoso en Dubai previo a la llegada de Argentina a Pretoria, estuvo vinculada con estos “intereses” cruzados. Grondona “le pegó en la mano” a Diego, apuntan fuentes del Comité Ejecutivo de la AFA, todavía calientes por los permanentes desplantes del DT en Sudáfrica y por el contenido de la carta pública.


 


“Él puede decir lo que quiera porque tiene aún la impunidad del ídolo: hizo mucho como jugador por Argentina pero como técnico es un manijero y no hizo ninguna autocrítica, porque si la hubiera hecho tendría que haberse allanado a aceptar que se arme un nuevo equipo de colaboradores”, relató la fuente. “El problema era Mancuso y el manejo que tenía, pero si Diego lo avala de esta manera el problema ya no es Mancuso, sino Diego”, añadió el dirigente.

Con medias palabras, con guiños cómplices, con advertencias, Bilardo salió a cruzarlo a Diego. Una lectura detenida de las declaraciones del manager arrojan algo de luz sobre el trasfondo de la decisión que Grondona le llevó, "cocinada", al Comité Ejecutivo. El "Narigón" habla de representantes, de jugadores, de actitudes "que no van". Y advirtió que no se va a comer "esta galletita". Como muchas veces en el pasado, anunció una conferencia de prensa para el lunes, como para darle tiempo a algunos a recapacitar. ¿Por qué no dijo ya lo que tiene que contar? ¿Acaso es un mensaje mafioso?: "Diego, callate porque hablo", parece decir.

Pero nadie va a admitir la verdad. Ni los protagonistas ni los medios de comunicación ligados al negocio del fútbol. Lo cierto es que, aunque Grondona no quería que Mancuso siguiera, hasta esta semana no contaba con “elementos” precisos para reclamárselo a Maradona. En la áspera reunión del lunes pasado, los “elementos” habrían aparecido. Y la situación no dio para más.

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