La verdad que nadie cuenta de la salida de Diego de la Selección
Ni Maradona ni el presidente Julio Grondona dicen todo. Lo que callan y las razones reales del escándalo por la abrupta salida del entrenador. Una telenovela por entregas (Qué fea palabra).
En la tormentosa conclusión de la “era Maradona” nadie dice toda la verdad. O, para ser más precisos, cada uno cuenta la parte de la verdad que más le conviene. Diego, despechado, aseguró que “ellos”, por Julio Grondona y Carlos Bilardo, sólo piensan “en sus intereses y en su billetera”. Los imputados no contestaron la acusación de manera directa, prefirieron responder por los “delitos” de traición o mentiras seriales.
Bilardo, director de Selecciones Nacionales y ahora escudero de la AFA, ya hizo públicas las diferencias con Mancuso. El técnico campeón en México 1986 amenazó en diciembre pasado con contar “quién es Mancuso” en su programa de radio. Pero ante el micrófono el "Narigón" calló. ¿Por qué? Como él mismo admitió hace dos días, Grondona le impuso el silencio.
“Él puede decir lo que quiera porque tiene aún la impunidad del ídolo: hizo mucho como jugador por Argentina pero como técnico es un manijero y no hizo ninguna autocrítica, porque si la hubiera hecho tendría que haberse allanado a aceptar que se arme un nuevo equipo de colaboradores”, relató la fuente. “El problema era Mancuso y el manejo que tenía, pero si Diego lo avala de esta manera el problema ya no es Mancuso, sino Diego”, añadió el dirigente.
Con medias palabras, con guiños cómplices, con advertencias, Bilardo salió a cruzarlo a Diego. Una lectura detenida de las declaraciones del manager arrojan algo de luz sobre el trasfondo de la decisión que Grondona le llevó, "cocinada", al Comité Ejecutivo. El "Narigón" habla de representantes, de jugadores, de actitudes "que no van". Y advirtió que no se va a comer "esta galletita". Como muchas veces en el pasado, anunció una conferencia de prensa para el lunes, como para darle tiempo a algunos a recapacitar. ¿Por qué no dijo ya lo que tiene que contar? ¿Acaso es un mensaje mafioso?: "Diego, callate porque hablo", parece decir.
Pero nadie va a admitir la verdad. Ni los protagonistas ni los medios de comunicación ligados al negocio del fútbol. Lo cierto es que, aunque Grondona no quería que Mancuso siguiera, hasta esta semana no contaba con “elementos” precisos para reclamárselo a Maradona. En la áspera reunión del lunes pasado, los “elementos” habrían aparecido. Y la situación no dio para más.
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