Mundial 2026: qué pasa si mirás el partido de la Selección Argentina en el trabajo sin permiso

Deportes

Crece la tensión entre empleados y empresas por los partidos del Mundial 2026. Un estudio revela el impacto de ver a la Selección Argentina en la oficina.

El furor por el Mundial 2026 y el crucial partido de la Selección Argentina frente a Austria reavivó el debate sobre el fútbol en el ámbito laboral. Mientras miles de trabajadores buscan la forma de seguir las transmisiones oficiales, mirar los encuentros sin autorización previa puede generar severos conflictos y sanciones dentro de las empresas.

Qué prefieren los empleados durante el Mundial 2026

Un reciente informe elaborado por Great Place to Work Argentina reveló datos contundentes sobre las expectativas de los colaboradores en el ecosistema corporativo actua. El 46% de los encuestados manifestó que prefiere ver los encuentros en su lugar de trabajo, mientras que un 30% elegiría la modalidad de home office para mayor comodidad. Por el contrario, apenas un escaso 4% optaría por mantener sus tareas habituales sin ningún tipo de cambio.

El estudio también remarcó que el 36% de las personas de la empresa espera que las compañías acondicionen áreas comunes con pantallas para seguir las transmisiones en vivo. Además, un 60% valora positivamente las actividades de integración interna, tales como la organización de un PRODE institucional, la realización de sorteos especiales o la entrega de camisetas del equipo nacional.

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El impacto de la flexibilidad en la motivación laboral

La forma en que las corporaciones gestionen estos eventos deportivos resulta sumamente decisiva para mantener un buen clima organizacional. Según los antecedentes analizados, en aquellas empresas que facilitaron la visualización de los partidos o modificaron de forma flexible los esquemas de horarios, la motivación del personal aumentó un contundente 69%.

En contraposición, en los espacios de trabajo donde no se implementó ningún tipo de acción diferencial por parte de los directivos, el desinterés institucional provocó una caída en la motivación del 31% de los colaboradores. Por este motivo, sintonizar el juego a escondidas y sin una comunicación clara puede dañar el rendimiento general y derivar en apercibimientos por no respetar las pautas fijadas para esas jornadas.

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