Se ajustan las cadenas: los múltiples colores del gran Tour de Francia
El amarillo, símbolo del Tour de Francia, deja una plaza limitada pero significativa al verde, al blanco y a los puntos rojos en la paleta de colores de la Grande Boucle.
El sábado en la salida en Brest, muchos se interesarán por los maillots distintivos que recompensan a los líderes de la clasificación por puntos (verde), de la montaña (blanco con puntos rojos) y de los jóvenes (blanco).
Los velocistas, favorecidos por el sistema de puntuación (35 puntos para el ganador de una etapa llana, 20 puntos para el ganador de una etapa de montaña), copan el palmarés de la clasificación por puntos, cuyo último ganador, el belga Tom Boonen, está ausente esta vez.
Cuatro de sus ex ganadores (Erik Zabel, Baden Cooke, Robbie McEwen, Thor Hushovd) figuran en el pelotón del Tour 2008. Pero el recorrido augura este año un número menor de los tradicionales sprints masivos, comenzando por las dos primeras etapas, con final en un repecho.
Los rodadores, como el belga Philippe Gilbert y el italiano Filippo Pozzato, podrían encontrase bien situados en la clasificación el lunes y alimentar así sus ganas de vestir de verde. Pero la lógica privilegia a los velocistas regulares, apoyados por un equipo enteramente consagrado a su servicio.
El veterano alemán Erik Zabel, segundo el año pasado y que posee el récord de victorias en la clasificación por puntos (6 entre 1996 y 2001), y el noruego Thor Hushovd, hecho para ese maillot, entran en esa categoría. Más, en todo caso, que los australianos Robbie McEwen y Stuart OGrady o el español Oscar Freire, que deben cohabitar en sus respectivos equipos con candidatos al maillot amarillo.
En el Gran Premio de la Montaña, que curiosamente ningún escalador español ha ganado desde 1974, el último laureado, Mauricio Soler, es el único ganador en la salida. El colombiano, que se dio a conocer con su victoria de etapa en Briançon, se impuso en la clasificación 2007 con claridad al maillot amarillo
final, el español Alberto Contador.
Accessible a los candidatos a las largas escapadas que atraviesan varios puertos, la clasificación favorece sin embargo a los corredores presentes en el final. Los puntos se doblan en la cima del último puerto de la jornada, lo que privilegia automáticamente a los grandes protagonistas del Tour (Contador fue segundo y Cadel Evans cuarto en 2007).
El maillot blanco, que se juegan los ciclistas nacidos a partir del 1 de enero de 1983 (25 años o menos), cambiará de propietario este año. Contador, ausente aunque de todas formas habría superado
por poco el límite de edad, deja sitio a los jóvenes. En primer lugar, el luxemburgués Andy Schleck (23 años), cuyo debut en el Tour es muy esperado. O, en menor grado, el checo Roman Kreuziger (22 años), otro neófito reciente ganador de la Vuelta a Suiza.
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