La doble indemnización y la sanata de los costos laborales

Economía

Los mal llamados “costos laborales” que no son otra cosa que los aportes patronales vinculados a la salud y la jubilación de los menos favorecidos, no fueron ni son un factor fundamental en el combate contra el desempleo.

Ahora resulta que la doble indemnización es de vida o muerte. El gobierno accedió a derogarla ante las presiones de los empresarios y los economistas que durante la (ahora) criticada década de los 90, repetían hasta el cansancio que el desempleo se combatía con rebajas a los costos laborales. 

El argumento decía que ningún empresario iba a contratar a un empleado en blanco si eso le suponía “comprar un juicio “.Pero no es necesario ser Funes el Memorioso para recordar que la tónica dominante en la economía de aquellos años era un fuerte desincentivo para quienes querían producir en el país.

En ese contexto,contratar trabajadores era un delirio. No influía si eran caros o baratos. Simplemente, nadie lo necesitaba. El latiguillo de los costos laborales era sólo una chicana política que muchos aprovecharon para pauperizar el empleo.

Pero apenas empezó a ser rentable producir, hasta el más remoto tallercito de costura barrial empezó a tomar empleados. Con esto quedó demostrado que el motor del empleo era y es un claro perfil industrial. Tanto es así, que la enorme subida del empleo de los últimos 3 años (que logró llevar la desocupación a un dígito) se produjo a pesar de que estaba vigente la doble indemnización.

Es por eso que, en el actual contexto de toma de empleo por parte de las empresas, tampoco vuelven a ser importantes los costos laborales. Lo importante es cumplir con los objetivos de venta. Antes y ahora, la muletilla de los costos laborales está mucho mas teñida de política pequeña y de ambición desmedida que de competitividad en términos financiero-económicos.

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