La sensación térmica de la inflación tiene más de un dígito
* Pese a que el gobierno está contento por haber contenido la inflación en un dígito, el bolsillo dice otra cosa.
* ¿Será que la forma de medirla encierra algún manejo de las cifras?
* Más del 70% de la reducción de la inflación se explica sólo por los rubros carnes y lácteos. ¿Y lo demás?
El Gobierno Nacional brinda con champán porque la inflación de diciembre fue inferior a 1%, con lo cual cerró el año en un dígito.
Y entonces, ¿por qué la sensación térmica de la inflación dice que las cosas están subiendo mucho? ¿Por qué la plata en el supermercado rinde mucho menos que hace un año?
La respuesta a estas preguntas tiene varias consideraciones: En primer lugar, está absolutamente generalizado confundir la inflación con el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Se trata de un estudio que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos ( INDEC) y que registra solamente las variaciones en los precios de los bienes y servicios de una canasta de consumo, dejando de lado muchas otras variables que también hacen a la inflación aunque el común de la gente no las perciba en los mostradores.
Esas otras variables son, por ejemplo, los precios de los productos exportados o los precios de las materias primas. Todo esto puede producir un efecto de suba en la economía que no se registra en el IPC.
Primera conclusión: En el cálculo oficial de la inflación no se incluyen los precios de todos los bienes y servicios que hacen a la economía en general y que producen subas y bajas muy poderosas, aunque menos "visibles"
Pero además, éste índice se construye tomando como referentes algunos artículos de una canasta promedio prediseñada, que no tiene por qué ser la misma que cada uno de nosotros consume en su hogar. Cada mes, el INDEC observa una cantidad aproximada de 115.000 precios en alrededor de 8.000 negocios informantes. El relevamiento se efectúa todos los días hábiles del mes.
Un informe de la consultora Ecolatina (fundada en los años 70 por el hoy candidato presidencial Roberto Lavagna) indica que “los acuerdos de precios (que la Secretaría de Comercio establece como herramienta antiinflacionaria) se concentran en los productos relevados por el INDEC al calcular la canasta básica con especial énfasis en aquellos que cuentan con mayor ponderación. En efecto, más del 70% de la reducción de la inflación con respecto a 2005 se explica sólo por dos rubros: carnes y lácteos”
Segunda Conclusión: El IPC está construido poniendo especial énfasis en algunos productos de consumo masivo. Controlando los precios de éstos productos, el Gobierno consigue el "efecto" de que se frena la inflación, aunque haya cientos de otros productos que se disparan por las nubes.
De tal manera, nadie debería sentirse un marciano cuando el bolsillo pega gritos de más de un dígito. Porque, como insiste el informe de Ecolatina: “En el acumulado del año, los precios libres (que no están sujetos a controles) exhiben una inflación 7 puntos porcentuales superior a los acordados”. Claro como el agua.
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