Ni ocio, ni gustitos, ni inversiones: la mayoría de los trabajadores destinará el aguinaldo al pago de deudas
La política de licuación de salarios de Milei y Caputo elevó el nivel de endeudamiento de los trabajadores que usarán el aguinaldo para gastos corrientes.
La decisión del tándem integrado por el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, de hacer de la licuación de los salarios de los trabajadores y de su empobrecimiento una de las patas centrales de su política antiinflacionaria tiene una inmediata correlación en el cambio de hábitos. Cambio que se verifica también en el usual destino que le otorgan los trabajadores al medio aguinaldo que cobran en junio y diciembre.
Así lo dejó en evidencia el último informe de Focus Market que indagó en qué lo utilizarán y que reveló un cambio de tendencia que ubica al pago de deudas el principal destino del medio aguinaldo que se cobra este mes.
El estudio advierte que el pago de deudas encabeza el ranking con el 23,5% de las respuestas. El año pasado menos del 10% de los consultados lo había destinado al pago de deudas, lo que refleja la situación cada vez más delicada de las familias. En segundo lugar aparece la compra de dólares con el 17,8% y más atrás los gastos generales con el 16,2%.
Las inversiones también tienen peso: las acciones concentran el 13,9% y los fondos comunes de inversión el 11%. Las vacaciones, en cambio, quedaron relegadas al sexto lugar con apenas el 10,3%, muy lejos de los primeros puestos. El plazo fijo, históricamente uno de los destinos preferidos del aguinaldo, aparece último con apenas el 0,9%.
Damián Di Pace, director de la Consultora Focus Market, señaló que "en un contexto de desaceleración inflacionaria pero todavía con incertidumbre, una parte importante de los argentinos utilizará el aguinaldo con un criterio defensivo". Y agregó: "La prioridad seguirá siendo la cancelación de deudas de corto plazo, especialmente tarjetas y financiamiento en cuotas, mientras que otro segmento optará por dolarizar excedentes como mecanismo conservador de resguardo de valor".
En ese sentido, Di Pace subrayó que "el dólar continúa funcionando como refugio psicológico y financiero frente a cualquier expectativa de volatilidad cambiaria futura".
La comparativa interanual revela dos cambios destacados: el pago de deudas y la compra de dólares ganaron 14 y 2 puntos porcentuales respectivamente. El primero es el movimiento más llamativo: pasó del 9% al 23%, lo que refleja un mayor endeudamiento familiar o el peso creciente de los servicios, los alimentos y los gastos fijos del día a día.
El contexto ayuda a explicar el fenómeno: pese a la desaceleración inflacionaria y la relativa calma cambiaria, los ingresos no terminan de recuperarse frente al costo de vida. Según el INDEC, en el primer semestre de 2025 el 37,4% de los hogares echó mano de sus ahorros para llegar a fin de mes, frente al 19,9% de 2003.
Si bien todavía no hay cifras comparables para 2026, la tendencia reciente no da señales de alivio: entre enero y marzo, los salarios subieron 8,6% frente a un IPC que avanzó 9,4%. Ese desfase explica por qué el aguinaldo de junio apunta, una vez más, a cubrir deudas y gastos antes que a financiar proyectos de mediano o largo plazo.
De acuerdo con el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en febrero de 2026 había 10,02 millones de asalariados registrados con derecho a aguinaldo, distribuidos entre 6,19 millones en el sector privado, 3,37 millones en el sector público y 451.600 en casas particulares, en todos los casos con leves bajas respecto de los registros de 2025, con excepción del empleo doméstico, que creció levemente.
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