Por qué los trabajadores registrados son los más expuestos a la pobreza
Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA revela por qué los asalariados registrados pierden cada día frente a la inflación.
El salario registrado sigue perdiendo frente a la inflación.
Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una familia compuesta por dos adultos y dos menores necesitó en julio ingresos mínimos de $1.564.716 para no ser pobre, lo que refleja un 2,2% más que durante el mes previo.
En ese marco, un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) revela que hay una serie de trabajadores que se encuentran más expuestos a la pobreza, siendo los más impactados por la pérdida de poder adquisitivo mientras se expanden las formas laborales más precarias.
De acuerdo a ese estudio, la pobreza subió al 30% de la población en el primer trimestre de 2026 y la indigencia al 6,5% de los habitantes, lo que implica una suba de 0,1 y 0,4 puntos porcentuales, respectivamente, en comparación con el trimestre previo.
Así, la cantidad de residentes cuyos ingresos (laborales y no laborales) no lograron cubrir la Canasta Básica Total (CBT) se incrementó en alrededor de 1,3 millones entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026. Y el impacto es más agudo entre los trabajadores registrados.
De hecho, durante el primer trimestre de este año, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 11,6% y la Canasta Básica Total (CBT) 9,6%. En tanto, el índice salarial general lo hizo en 8,6%, a 3 y 1 puntos de distancia, respectivamente, por debajo de dichas subas.
Y los salarios registrados, como se anticipó, crecieron todavía menos: solo un 7%, lo que supone una nueva y significativa pérdida del poder adquisitivo frente a los aumentos registrados en las canastas.
Otro aspecto es el debilitamiento del mercado de trabajo, señala Ámbito: entre los primeros trimestres de 2025 y 2026 no se vieron cambios significativos en las tasas generales de empleo y desocupación, pero la subocupación subió 1,1% y la informalidad 2,2% hasta alcanzar al 44,2% de las personas ocupadas.
La UCA siguió con la distribución menos favorable de la recuperación de los ingresos, ya que se vio un alza de 35,6% interanual, algo por encima de la variación del valor de las canastas de consumo, lo que explica que la pobreza aún sea menor que un año antes. Pero el coeficiente de Gini, que mide el grado de desigualdad, pasó de 0,435 a 0,442.
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