Reforma Laboral: mientras los sin hijos del Gobierno llaman a aumentar la natalidad, las licencias no se tocan
Argentina atraviesa una crisis con una caída del 47% en los nacimientos. Criar a un hijo cuesta más de $600.000 por mes. ¿La Reforma Laboral? Todo sigue igual.
La caída estrepitosa de la natalidad en Argentina refleja una crisis estructural que los discursos pro-familia no logran revertir. Mientras el Gobierno apela a valores tradicionales, la reciente Reforma Laboral omitió actualizar las licencias parentales, dejando a los trabajadores sin el respaldo necesario para enfrentar los desafíos de la crianza.
El costo económico actual vuelve prohibitivo el proyecto de maternar o paternar para amplios sectores de la sociedad. Sin políticas públicas que integren la estabilidad laboral con la protección social, el invierno demográfico seguirá profundizándose, consolidando una tendencia donde los hogares sin niños son la nueva norma estadística del país.
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La paradoja de los "libervirgos": un Gobierno de solteros sin hijos
El llamado a aumentar la tasa de natalidad ha cobrado fuerza en los discursos de referentes libertarios. Recientemente, en el canal de streaming Carajo, el abogado oficialista Francisco Oneto lanzó una polémica reflexión para revertir esta tendencia: "Para revertir la caída de la natalidad hay que recuperar los valores tradicionales. Que la mujer se quede en la casa y que el hombre trabaje".
El ensayista Agustín Laje, muy cercano al presidente, también suele advertir constantemente sobre los peligros de la baja natalidad.
Esta cruzada discursiva ha generado fuertes críticas desde la oposición, quienes acuñaron el término despectivo "libervirgos" para señalar una paradoja evidente: gran parte de la cúpula del Gobierno y sus principales defensores no tienen hijos ni parejas estables.
El listado de funcionarios sin descendencia incluye al propio presidente Javier Milei, a su hermana y Secretaria General, Karina Milei, a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y a la diputada Lilia Lemoine, famosa por impulsar el polémico proyecto de "renuncia a la paternidad". Referentes como el citado Agustín Laje, Nicolás Márquez (sin nuevas parejas ni descendencia tras su divorcio) e Iñaki Gutiérrez también encajan en este perfil.
La realidad del bolsillo: se dispara el costo de crianza
Mientras desde el oficialismo se pregona el retorno a la familia tradicional, la economía real muestra que tener un bebé es un lujo cada vez más difícil de afrontar.
Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondiente a enero de 2026, la canasta de crianza volvió a subir por encima de la inflación general.
Los costos asociados a la crianza de niños y niñas experimentaron un alza del 3,6% en el primer mes del año, superando el 2,9% del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El dato más alarmante se da en los hogares con hijos de entre 6 y 12 años: el gasto mensual necesario para cubrir bienes, servicios y tareas de cuidado trepó a $607.848, quebrando por primera vez la barrera de los 600 mil pesos.
Reforma Laboral: licencias por paternidad estancadas
El otro gran obstáculo para fomentar la natalidad es el obsoleto régimen de licencias parentales. Pese a la reciente sanción de la Reforma Laboral en el Senado, este tema no fue tocado, manteniendo a la Argentina en el furgón de cola a nivel internacional.
Actualmente, la Ley de Contrato de Trabajo otorga 90 días de licencia por embarazo para las personas gestantes y apenas 2 días corridos por nacimiento para los padres.
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Estas cifras contrastan drásticamente con los estándares globales:
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El estándar mínimo: La Organización Internacional del Trabajo (OIT) aconseja un mínimo de 98 días (14 semanas) para las madres, sugiriendo extenderlo a 126 días (18 semanas). La Argentina incumple esta recomendación básica.
El atraso regional: Países vecinos como Chile, Colombia y Paraguay ya otorgan 18 semanas o más a las personas gestantes. En cuanto a los padres, Colombia, Uruguay y Ecuador otorgan 8 días o más, mientras que Chile y Brasil ofrecen entre 5 y 8 días.
La peor categoría: Con sus exiguos 2 días, la Argentina comparte la categoría de "menor protección" en licencias de paternidad en América Latina, junto a países como Haití y Honduras.
Especialistas de UNICEF advierten que ampliar las licencias parentales es clave no solo para el desarrollo infantil, sino para potenciar el empleo de las mujeres (que suelen verse obligadas a dejar el mercado formal para cuidar a sus hijos) y reducir los niveles de pobreza.
Un país sin niños: los datos del colapso demográfico
Las consecuencias de esta combinación de factores económicos y falta de políticas de cuidado están a la vista. Las estadísticas vitales del Ministerio de Salud del ciclo 2024 son contundentes:
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Caída histórica: Hubo 413.135 nacimientos, lo que representa una caída del 47% en comparación con los 777.000 registrados hace diez años, en 2014.
Tasa de fecundidad: El promedio de hijos por mujer tocó un piso histórico de 1,23, muy por debajo de la tasa de reemplazo poblacional (2,1).
Esta abrupta disminución ubica a la Argentina con índices de natalidad similares a países europeos envejecidos como Italia (1,21) o Polonia (1,2).
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El impacto de este fenómeno ya está reconfigurando la sociedad. Según un estudio de la Universidad Austral basado en el Censo 2022, en el 57% de los hogares argentinos ya no viven menores de 18 años (en 1991 era el 44%).
A su vez, se multiplicaron los hogares unipersonales (pasaron del 13% al 25%) y las familias monoparentales lideradas por mujeres.
El combo es letal: el Estado no acompaña con licencias, la economía castiga con costos de crianza altísimos y, mientras tanto, el país envejece a un ritmo acelerado.
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