Carta abierta a Marcelo Tinelli
* Querido Marcelo:
* ¿Alguien duda que el número uno de la televisión argentina se llama Marcelo Tinelli? Seguramente no.
* La pregunta es entonces: ¿Era necesario convocar a Maradona para otra triste exhibición de su prolongado y agónico calvario? (Continúa...)
Maradona y Tinelli
No hace falta ser psiquiatra para saber que no hay peor consejo terapéutico para un paciente de las carácterísticas de Diego Maradona, quien transita por un período crítico, que someterlo a la presión de las cámaras, al aplauso del público, a la locura del rating.
Maradona, como todo adicto a cualquier clase de droga, sea alcohol o cocaína, debe transitar un tiempo de aislamiento y reconstruir, como si fuera un niño, su quebrada personalidad y, como todo adicto, es un ser vacío que necesita llenar con fama, con comida, con alcohol o con locura lo que no pudo conseguir con su vida.
Todos tenemos en este terrible mundo de la televisión errores de los cuales nos arrepentimos. Pero cuando está en juego la vida de un ícono cultural de la Argentina, el riesgo del cometer el error es doblemente innecesario.
Me cuesta hacer públicas estas palabras. Me duele en el alma. Hubiera preferido hacer un llamado telefónico y hablar personalmente con Marcelo, pero siento también que tengo que tener posición periodística clara frente a este tipo de episodios.
Sobre Maradona ya no hay nada para decir. Quienes lo llevan de la mano, arrastrándolo con medicación psicotrópica al ruedo televisivo, algún día darán cuenta de esta lamentable complicidad con el derrumbe.
Vos, Marcelo, tendrías que haberte alejado de esto. Era mucho mas digno una derrota legítima frente al final de Gran Hermano que esta invitación a ver los despojos de quien fue, es y será un ídolo deportivo de todos los tiempos, como vos lo sos y lo serás de la televisión.
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