De Gardel a Maradona: así fueron los históricos velatorios masivos ante la inminente despedida de Indio Solari
Frente a la expectativa por el adiós público al exlíder de Los Redondos, un repaso por los grandes funerales. Del respeto al desborde total con Maradona.
De Gardel a Maradona: así fueron los históricos velatorios masivos ante la inminente despedida de Indio Solari
Ante la confirmación de la futura despedida pública de Indio Solari, surge el interrogante sobre cómo se desarrollará este evento masivo en Argentina. Históricamente, las muertes de los grandes ídolos populares han provocado velatorios y entierros multitudinarios, cuyas características oscilaron desde el absoluto recogimiento y orden hasta el descontrol.
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A continuación, un repaso por las despedidas que marcaron la historia social del país.
Los primeros grandes adioses: Yrigoyen y Gardel
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Hipólito Yrigoyen (1933): Su velatorio se extendió por tres días en su casa de la calle Sarmiento.
La multitud mantuvo un respetuoso silencio, rezó y entonó el Himno Nacional bajo la llovizna.
La policía debió organizar el intenso flujo humano utilizando cables de acero a modo de corralitos.
El féretro fue llevado "a pulso" por una verdadera marea humana hasta el cementerio de la Recoleta, en total paz.
Carlos Gardel (1936): Tras su trágica muerte en Colombia, la llegada de sus restos al puerto congregó a 30 mil personas, impidiendo una ceremonia y requiriendo el uso de caballería policial para imponer orden.
El forcejeo del público llegó a arrancar las manijas del ataúd.
La capilla ardiente se armó en el Luna Park, el cual debió cerrar sus puertas ante un lleno total.
El cortejo al cementerio de la Chacarita bajo un calor de 30 grados generó descompensaciones y corridas menores, con personas rompiendo claraboyas de panteones para ubicarse, aunque el acto continuó sin interrumpirse.
La organización estatal: Eva y Juan Domingo Perón
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Eva Perón (1952): Resultó ser el velorio más largo del país, prolongándose durante quince días en el entonces Ministerio de Trabajo y Previsión.
A pesar de las intensas filas de hasta diez horas bajo la lluvia y el frío, la organización estatal fue impecable.
Se contó con ambulancias, puestos de la Cruz Roja, asistencia del Ejército con comida caliente y un orden inalterable sin corridas ni desmanes.
Juan Domingo Perón (1974): En medio de un contexto nacional marcado por la violencia extrema y la muerte, su cuerpo fue velado en el Salón Azul del Congreso.
Miles de personas esperaron pacientemente bajo un riguroso operativo de seguridad, formando largas colas de varias cuadras para despedirlo a cajón abierto.
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El retorno democrático y los ídolos contemporáneos
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Raúl Alfonsín (2009): Sus restos fueron velados en el Salón Azul del Congreso, congregando a 80.000 personas que aguardaron pacientemente hasta seis horas.
Una enorme y pacífica multitud acompañó la cureña hacia la Recoleta entre aplausos, vivas y banderas partidarias.
Sandro (2010): El músico tuvo una despedida inicial íntima y luego una pública en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso, donde desfilaron 50 mil seguidores.
La devoción popular se materializó en una histórica caravana de 100 mil personas que colmó la avenida Hipólito Yrigoyen, arrojando flores al paso del coche fúnebre hasta Longchamps.
Néstor Kirchner (2010): El velorio del expresidente se desarrolló durante tres días en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada.
Cientos de miles de personas formaron extensas filas para ingresar pacientemente a la capilla ardiente, contando con asistencia estatal en las calles adyacentes antes de que el féretro fuera trasladado a Río Gallegos.
El quiebre: Diego Armando Maradona
A diferencia de los velatorios históricos mencionados, donde predominó el respeto y la devoción organizada, la despedida de Diego Armando Maradona mostró otra cara de la sociedad. La extrema puja y el apuro desenfrenado del público por despedir al ídolo futbolístico terminaron desbordando por completo el operativo de seguridad. Este caos generó escenas de descontrol, desmanes e incidentes en el interior de la mismísima Casa de Gobierno.
Frente a estos contundentes antecedentes que varían entre el recogimiento ceremonial y el desborde total, el país entero se prepara ahora para la inminente convocatoria masiva y popular del Indio Solari.
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