El día que Indio Solari reveló que tenía Parkinson frente a miles de fanáticos

Espectáculos

Fue durante un recital en Tandil, en marzo de 2016. Lejos de los medios y de los comunicados oficiales, eligió contarle a su público la enfermedad.

A lo largo de toda su carrera, Indio Solari construyó una relación particular con el misterio. Hablaba poco, aparecía poco y parecía sentirse mucho más cómodo detrás de una canción que delante de una cámara. Por eso, cuando el 12 de marzo de 2016 decidió abrir una puerta que casi siempre mantenía cerrada, miles de personas entendieron que estaban presenciando algo excepcional.

Aquella noche, más de 150 mil personas se habían reunido en el Hipódromo de Tandil para verlo tocar junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Hacía tiempo que circulaban rumores sobre su salud. En algunas entrevistas había admitido que atravesaba una enfermedad compleja, pero nunca había revelado exactamente de qué se trataba. La incertidumbre crecía y las especulaciones se multiplicaban.

Entonces, antes de que comenzara el recital, tomó el micrófono y habló.

Así Indio Solari revelaba a sus fanáticos que tenía Parkinson

"Veo que en internet está circulando con mucha fuerza la versión de que estoy muy enfermo y es verdad", dijo frente a la multitud. Y enseguida llegó la frase que recorrería el país entero: "Tengo un Parkinson que me está pisando los talones".

Por unos segundos, el anuncio pareció congelar el aire del lugar. Pero el silencio duró poco. La respuesta fue una ovación ensordecedora de un público que acababa de escuchar una de las confesiones más íntimas de toda la carrera del músico. Sin embargo, Indio no había tomado la palabra para despedirse ni para pedir compasión. Todo lo contrario.

"Pero no me voy a bajar tan fácil de un escenario", agregó inmediatamente después.

indio parkinson

La frase fue recibida como una declaración de principios. Porque hablaba de una enfermedad, pero también de una forma de estar en el mundo. De resistencia. De obstinación. De la decisión de seguir adelante incluso cuando el cuerpo empieza a poner límites.

Lo que volvió inolvidable aquella escena fue también el modo en que ocurrió. En tiempos donde cualquier figura pública comunica sus cuestiones personales a través de redes sociales, entrevistas exclusivas o comunicados cuidadosamente preparados, Indio eligió contarlo cara a cara. No se lo dijo primero a los periodistas. No buscó una tapa. No convocó una conferencia. Se lo contó directamente a la gente que había viajado cientos de kilómetros para escucharlo cantar.

Con el paso de los años, aquel momento adquirió un peso todavía mayor. El Parkinson fue condicionando progresivamente su actividad artística y terminó alejándolo de los recitales multitudinarios. Pero nunca logró romper el vínculo con su público, que siguió encontrando en sus canciones un refugio, una compañía y una forma de interpretar la realidad.

Ahora, tras conocerse su muerte, aquella noche vuelve a aparecer como una de las imágenes más potentes de su historia. Indio frente a una multitud inmensa, reconociendo una fragilidad profundamente humana y, al mismo tiempo, negándose a ser definido por ella.

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